— Agencias 16/06/2026
El hígado graso es una enfermedad cada vez más común que, en muchas ocasiones, puede permanecer sin manifestaciones evidentes durante años. Sin embargo, si no se detecta y controla oportunamente, puede evolucionar hacia problemas más graves como inflamación hepática, fibrosis o incluso cirrosis.
Especialistas de la Mayo Clinic y del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases señalan que la alimentación, el peso corporal y diversos hábitos cotidianos desempeñan un papel fundamental en la salud del hígado.
Lo preocupante es que algunas conductas aparentemente inofensivas pueden favorecer el avance de esta enfermedad sin que la persona sea consciente de ello. Estos son nueve hábitos frecuentes que podrían empeorar el hígado graso.
1. Consumir bebidas azucaradas de forma habitual
Las bebidas gaseosas, jugos industrializados y otros productos con altos niveles de azúcar, especialmente fructosa añadida, se relacionan con una mayor acumulación de grasa en el hígado. Incluso personas que no consumen alcohol pueden desarrollar esta enfermedad debido a una ingesta excesiva de azúcares.
2. Creer que el alcohol es la única amenaza para el hígado
Existe la idea errónea de que evitar las bebidas alcohólicas es suficiente para proteger el hígado. Sin embargo, factores como la obesidad, la diabetes y una alimentación poco equilibrada también pueden favorecer el desarrollo de enfermedad hepática grasa.
3. Pasar muchas horas sentado
La falta de actividad física contribuye al aumento de peso y a la resistencia a la insulina, dos condiciones estrechamente vinculadas con la progresión del hígado graso.
4. Abusar de los alimentos ultraprocesados
Productos como botanas industriales, comida rápida, pasteles empaquetados y otros alimentos altamente procesados suelen contener grandes cantidades de azúcares, grasas poco saludables y calorías, elementos que pueden afectar negativamente la función hepática.
5. Restar importancia a la grasa acumulada en el abdomen
El exceso de grasa alrededor de la cintura constituye uno de los factores más relacionados con el hígado graso. Incluso personas con un peso aparentemente normal pueden presentar un riesgo elevado si acumulan grasa visceral.
6. Dormir menos de lo necesario
La privación crónica de sueño puede alterar procesos metabólicos importantes, favorecer la resistencia a la insulina y dificultar el control del peso corporal, factores que incrementan la acumulación de grasa en el hígado.
7. Utilizar productos "desintoxicantes" sin orientación médica
Muchos suplementos promocionados como soluciones para "limpiar" o "depurar" el hígado no cuentan con evidencia científica sólida que respalde sus beneficios. Algunos incluso pueden provocar daño hepático o interactuar de forma negativa con ciertos medicamentos.
8. No controlar adecuadamente la diabetes o la prediabetes
Los niveles elevados de glucosa en sangre favorecen el depósito de grasa en el hígado. Por esta razón, mantener un buen control metabólico es una de las medidas más importantes para prevenir el avance de la enfermedad.
9. Esperar a presentar síntomas antes de buscar ayuda
El hígado graso suele desarrollarse de manera silenciosa. Muchas personas descubren que padecen esta condición durante chequeos médicos rutinarios o estudios realizados por otros motivos. Esperar a que aparezcan molestias puede retrasar el diagnóstico y limitar las oportunidades de tratamiento temprano.
Adoptar hábitos saludables, mantener un peso adecuado, realizar actividad física regularmente y acudir a revisiones médicas periódicas son medidas fundamentales para proteger la salud hepática y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.
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