VIH ni la COVID: estas son las amenazas que hoy preocupan a la OMS

— Agencias 16/06/2026

La World Health Organization advirtió que los avances alcanzados en salud global durante las últimas décadas podrían verse amenazados por una serie de desafíos que están frenando el progreso e incluso provocando retrocesos en algunos indicadores. Aunque millones de personas han logrado acceder a vacunas, tratamientos, agua potable y servicios sanitarios esenciales, el ritmo de mejora se ha desacelerado considerablemente.

Según el informe World Health Statistics 2026, el mundo aún se encuentra lejos de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la salud para 2030. La organización señala que las desigualdades regionales, las dificultades financieras de los sistemas sanitarios y diversos factores de riesgo prevenibles continúan obstaculizando los avances.

Logros importantes en salud global

Durante los últimos años se registraron progresos significativos en distintos ámbitos de la salud pública. Entre ellos destaca una reducción del 40 % en las nuevas infecciones por VIH entre 2010 y 2024.

Asimismo, se observó una disminución en el consumo de tabaco y alcohol a nivel mundial, mientras que el número de personas que requieren tratamiento por enfermedades tropicales desatendidas descendió un 36 %.

Estos resultados reflejan el impacto de campañas preventivas, programas de inmunización, una mayor disponibilidad de tratamientos y diversas iniciativas impulsadas por gobiernos y organismos internacionales.

Más acceso a servicios esenciales

Uno de los avances más destacados se relaciona con el acceso a servicios básicos que influyen directamente en la salud de las comunidades.

Entre 2015 y 2024, aproximadamente 961 millones de personas obtuvieron acceso a sistemas seguros de agua potable. Además, cerca de 1.200 millones mejoraron sus condiciones de saneamiento y alrededor de 1.600 millones accedieron a servicios básicos de higiene.

De igual manera, unos 1.400 millones de habitantes comenzaron a utilizar tecnologías de cocción más limpias, reduciendo la exposición al humo doméstico y disminuyendo el riesgo de enfermedades respiratorias.

África y Asia registran progresos destacados

Algunas regiones lograron avances superiores al promedio mundial. En África, por ejemplo, las nuevas infecciones por VIH disminuyeron un 70 %, mientras que los casos de tuberculosis se redujeron un 28 %.

Por su parte, varios países del Sudeste Asiático continúan acercándose a los objetivos de control del paludismo gracias a estrategias específicas y sostenidas.

No obstante, la OMS advierte que estos éxitos no se han replicado con la misma intensidad en todas las regiones del planeta.

El resurgimiento del paludismo genera preocupación

A pesar de los avances observados en determinados países, el informe identifica señales alarmantes.

Desde 2015, la incidencia global del paludismo aumentó un 8,5 %, alejando a la comunidad internacional de las metas previstas para controlar esta enfermedad.

La OMS atribuye esta situación a las crecientes dificultades que enfrentan muchos sistemas de salud para mantener programas eficaces de prevención, diagnóstico y tratamiento frente a retos económicos, climáticos y sociales cada vez más complejos.

Factores de riesgo que continúan afectando a millones

El organismo destaca que una gran proporción de los problemas de salud actuales podría prevenirse mediante políticas públicas más efectivas.

La anemia continúa afectando al 30,7 % de las mujeres en edad reproductiva y apenas ha mostrado mejorías durante la última década. Además, el sobrepeso en menores de cinco años alcanzó una prevalencia del 5,5 % en 2024.

La violencia contra las mujeres también sigue siendo un problema de gran magnitud. Los datos indican que una de cada cuatro mujeres ha experimentado violencia por parte de su pareja en algún momento de su vida.

Estas situaciones afectan directamente el bienestar de la población y aumentan la carga sobre los sistemas sanitarios.

Cobertura sanitaria universal: avances limitados

Otro aspecto señalado en el informe es el lento progreso hacia la cobertura sanitaria universal.

Entre 2015 y 2023, el índice mundial que evalúa el acceso a servicios de salud aumentó únicamente de 68 a 71 puntos. Paralelamente, cerca del 25 % de la población mundial experimentó dificultades económicas relacionadas con gastos médicos.

Durante 2022, aproximadamente 1.600 millones de personas vivían en condiciones de pobreza o cayeron en ella debido a los costos de atención sanitaria, lo que dificultó el acceso oportuno a diagnósticos, medicamentos y tratamientos.

Mortalidad materna e infantil: mejoras insuficientes

Aunque la mortalidad materna e infantil ha disminuido de forma considerable en las últimas décadas, la OMS considera que el avance actual no es suficiente para alcanzar las metas previstas para 2030.

Desde el año 2000, las muertes maternas se redujeron un 40 %, mientras que la mortalidad en menores de cinco años descendió un 51 %.

Sin embargo, muchos países aún enfrentan obstáculos para garantizar atención médica segura y de calidad durante el embarazo, el parto y la primera infancia.

La contaminación sigue cobrando millones de vidas

Los factores ambientales continúan representando una amenaza importante para la salud mundial.

La OMS calcula que la contaminación atmosférica estuvo asociada a cerca de 6,6 millones de muertes en 2021. Además, las deficiencias en agua potable, saneamiento e higiene contribuyeron a aproximadamente 1,4 millones de fallecimientos en 2019.

Estas cifras reflejan la necesidad de fortalecer las políticas ambientales y ampliar el acceso a servicios básicos para millones de personas.

Consecuencias persistentes de la pandemia de COVID-19

El informe también analiza el impacto prolongado de la pandemia de COVID-19 sobre los sistemas de salud.

Entre 2020 y 2023, la OMS estima que el exceso de mortalidad relacionado directa o indirectamente con la pandemia alcanzó los 22,1 millones de personas, una cifra superior a la registrada oficialmente.

Además de reducir la esperanza de vida global, la emergencia sanitaria interrumpió campañas de vacunación, programas de prevención y la atención de enfermedades crónicas en numerosas regiones.

La recuperación, según la organización, continúa siendo desigual entre países y continentes.

La falta de información limita la respuesta sanitaria

Uno de los problemas más importantes identificados por la OMS es la escasez de datos sanitarios confiables y oportunos.

A finales de 2025, solo el 18 % de los países reportaba información sobre mortalidad dentro de los plazos recomendados. Asimismo, cerca de un tercio de las naciones nunca había proporcionado datos completos sobre las causas de muerte.

Esta falta de información dificulta detectar tendencias emergentes, responder rápidamente ante crisis sanitarias y diseñar políticas públicas basadas en evidencia sólida.

La OMS pide reforzar las acciones antes de perder los avances

El informe concluye con una advertencia contundente: aunque la salud mundial ha mejorado en múltiples áreas, los logros alcanzados siguen siendo vulnerables.

Las desigualdades persistentes, las presiones económicas sobre los sistemas de salud, los riesgos ambientales y la insuficiente disponibilidad de datos amenazan con frenar o incluso revertir décadas de progreso.

Ante este escenario, la OMS insta a los gobiernos a fortalecer sus sistemas sanitarios, ampliar las estrategias de prevención, avanzar hacia una cobertura sanitaria universal más amplia e invertir en infraestructura de información que permita tomar decisiones más rápidas y precisas.

Aunque los objetivos sanitarios para 2030 siguen siendo alcanzables, la organización advierte que la ventana de oportunidad para acelerar el progreso se está reduciendo rápidamente.

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