— Agencias 16/06/2026
Con 48 selecciones nacionales participando en 16 sedes distribuidas entre Estados Unidos, Canadá y México, supervisar la salud y los desplazamientos de jugadores y aficionados durante la Copa Mundial representa un importante desafío para los especialistas en salud pública.
Para afrontar esta tarea, un grupo de investigadores de la Georgetown University ha convertido un antiguo laboratorio de microbiología en un centro avanzado de monitoreo sanitario, diseñado para identificar posibles riesgos de enfermedades durante el torneo.
El lugar cuenta con paneles de información en tiempo real, grandes pantallas que transmiten encuentros de fútbol y relojes sincronizados con diferentes zonas horarias de Norteamérica.
Este espacio, denominado Centro de Operaciones de Seguridad Sanitaria (HSOC), funciona como una unidad independiente y no gubernamental cuya misión es contribuir a la protección de millones de aficionados y atletas frente a posibles brotes de enfermedades infecciosas durante la FIFA World Cup 2026.
Según Rebecca Katz, directora del Centro para la Ciencia y la Seguridad de la Salud Global de Georgetown, la iniciativa busca establecer un centro de respuesta enfocado específicamente en amenazas infecciosas, algo que hasta ahora no había sido desarrollado por una organización ajena al ámbito gubernamental.
El equipo vigila posibles riesgos relacionados con enfermedades como la COVID-19, el sarampión, la mpox y diversas infecciones transmitidas por mosquitos. Para ello utiliza múltiples fuentes de información, entre ellas datos de vuelos, tendencias observadas en redes sociales y sistemas de vigilancia de aguas residuales.
El monitoreo de aguas residuales es especialmente valioso porque puede detectar incrementos en la circulación de virus varios días antes de que los pacientes comiencen a acudir a hospitales o servicios de urgencias.
De forma paralela, investigadores de la Brown University desarrollaron una plataforma digital destinada a seguir los movimientos de jugadores y aficionados durante la competición.
La herramienta recopila información sobre hoteles, campos de entrenamiento, estadios y puntos de reunión de seguidores, permitiendo a las autoridades sanitarias identificar dónde se concentran grandes grupos de personas y hacia qué destinos se desplazan posteriormente en caso de detectarse un brote.
De acuerdo con William Goedel, los principales focos de vigilancia incluyen COVID-19, sarampión y norovirus, debido al elevado volumen de visitantes internacionales que asistirán al torneo.
El experto destacó que Estados Unidos ha enfrentado diversos brotes de sarampión durante los últimos meses y que se han registrado casos en todos los estados que albergarán equipos o encuentros de la Copa Mundial.
Uno de los objetivos centrales del HSOC es facilitar una comunicación rápida entre ciudades anfitrionas. Si se detecta una amenaza sanitaria en una sede determinada, la información se comparte de inmediato con las autoridades de las ciudades que recibirán posteriormente a esos mismos aficionados.
Por ejemplo, si se identifica un problema de salud pública en Nueva York y se sabe que un gran número de seguidores viajará después a Seattle, las autoridades sanitarias de esta última ciudad recibirán la información necesaria para prepararse con anticipación.
Además, el centro elabora perfiles epidemiológicos de los países participantes, proporcionando a las ciudades anfitrionas información sobre enfermedades frecuentes en las naciones de origen de los equipos. Esto permite evaluar riesgos específicos, como la posible introducción de enfermedades transmitidas por mosquitos, entre ellas el dengue, cuando existen condiciones favorables para su propagación.
Los responsables del proyecto prevén mantener las operaciones del HSOC hasta la conclusión del torneo en julio y esperan que esta experiencia sirva como referencia para futuros eventos multitudinarios, incluidos los 2028 Summer Olympics.
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