— Agencias 16/06/2026
Investigadores han identificado una posible señal de seguridad relacionada con los medicamentos agonistas del receptor GLP-1 y la presión arterial.
Un estudio reciente de Northwestern Medicine evaluó a más de 42.000 adultos que comenzaron tratamiento con semaglutida, tirzepatida o liraglutida mientras ya utilizaban múltiples medicamentos antihipertensivos.
Los científicos analizaron la aparición de episodios de presión arterial baja, incluyendo mareos, desmayos, caídas, diagnósticos de hipotensión y registros de presión arterial anormalmente reducida.
Los resultados mostraron que la frecuencia total de estos eventos aumentó del 8,7 % al 10,2 % durante los primeros seis meses después de iniciar la terapia con agonistas GLP-1. Además, esta asociación continuó siendo significativa al cumplirse un año de seguimiento.
El riesgo fue más elevado entre los adultos de 65 años o más y en personas con diabetes tipo 2. Asimismo, los investigadores determinaron que este incremento no podía atribuirse únicamente a la pérdida de peso provocada por estos tratamientos.
El investigador principal expresó una preocupación particular por los pacientes que acceden a medicamentos GLP-1 sin un seguimiento médico constante y adecuado.
Aunque estos fármacos continúan ofreciendo importantes beneficios para muchos pacientes, los autores destacan la necesidad de que los profesionales de la salud supervisen cuidadosamente a quienes ya reciben varios medicamentos para controlar la presión arterial, con el fin de reducir el riesgo de hipotensión y sus posibles complicaciones.
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