— Agencias 15/06/2026
La respuesta mundial frente al VIH ha conseguido avances que hace algunas décadas parecían difíciles de alcanzar.
Actualmente, millones de personas tienen acceso a tratamientos que les permiten vivir más tiempo y con mejor calidad de vida, mientras que las muertes relacionadas con el SIDA continúan disminuyendo. Sin embargo, la United Nations advierte que este progreso se encuentra en un momento decisivo y podría verse comprometido si los gobiernos no fortalecen su compromiso político y financiero.
Esta advertencia forma parte del informe más reciente presentado por el secretario general de la ONU, António Guterres, con motivo de la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre el VIH/SIDA, programada para los días 22 y 23 de junio de 2026 en Nueva York.
El documento, elaborado con el apoyo de UNAIDS, destaca que los avances obtenidos en los últimos años demuestran que es posible lograr resultados significativos cuando coinciden liderazgo político, inversión sostenida y participación activa de las comunidades afectadas. No obstante, también alerta sobre diversos factores que podrían frenar o incluso revertir parte de los logros alcanzados.
Entre los principales desafíos identificados figuran la disminución de la ayuda internacional destinada a la salud, el incremento de la deuda en numerosos países, las crisis humanitarias y los retrocesos en materia de derechos humanos.
Avances que generan optimismo
Los datos más recientes reflejan progresos importantes. Durante 2024, aproximadamente 31.6 millones de personas que viven con VIH recibieron tratamiento antirretroviral, la cifra más alta registrada hasta la fecha.
Asimismo, las muertes relacionadas con el SIDA se redujeron en un 54 % en comparación con 2010, alcanzando su nivel más bajo desde principios de la década de 1990.
Para António Guterres, estos resultados evidencian que una respuesta global sostenida puede generar transformaciones significativas cuando existe voluntad política y cooperación internacional.
Uno de los ejemplos más destacados se encuentra en el este y sur de África, regiones que concentran la mayor cantidad de personas que viven con VIH. Según el informe, siete países lograron alcanzar en 2024 los objetivos conocidos como 95-95-95, que buscan que las personas conozcan su diagnóstico, reciban tratamiento y alcancen la supresión viral.
La directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, señaló que estos resultados demuestran la eficacia de las estrategias coordinadas basadas en evidencia científica.
Objetivos aún lejos de alcanzarse
A pesar de los avances, el informe indica que el mundo todavía está lejos de cumplir las metas establecidas para 2025 en la Declaración Política sobre el VIH/SIDA aprobada en 2021.
Actualmente, alrededor de 9.2 millones de personas continúan sin acceso al tratamiento. Además, durante 2024 se registraron aproximadamente 630 mil muertes relacionadas con enfermedades asociadas al SIDA, una cifra considerablemente superior al objetivo internacional de 250 mil fallecimientos fijado para este año.
En materia de prevención, los desafíos también persisten. Durante el último año se registraron cerca de 1.3 millones de nuevas infecciones por VIH, más de tres veces por encima de la meta mundial de 370 mil casos planteada para 2025.
Una epidemia con profundas desigualdades
El informe destaca que la evolución del VIH es muy diferente según la región del mundo.
Mientras algunos países han logrado reducir de manera significativa las nuevas infecciones y ampliar el acceso a los tratamientos, otros continúan experimentando incrementos preocupantes.
La situación más alarmante se observa en Oriente Medio y el Norte de África, donde las nuevas infecciones han aumentado un 94 % desde 2010. También se han reportado incrementos en América Latina, así como en Europa del Este y Asia Central.
Según la ONU, estas diferencias reflejan desigualdades estructurales persistentes que dificultan el acceso a la prevención, al diagnóstico temprano y a la atención médica.
La discriminación, las barreras sociales y las limitaciones económicas continúan afectando especialmente a los grupos más vulnerables.
Entre ellos destacan las adolescentes y mujeres jóvenes del África subsahariana, quienes adquieren el VIH entre tres y cuatro veces más que los hombres de su misma edad.
Asimismo, las poblaciones clave y sus parejas representan el 74 % de las nuevas infecciones registradas fuera del África subsahariana, lo que pone de manifiesto la necesidad de implementar estrategias más específicas y focalizadas.
El reto del financiamiento
Uno de los aspectos que más preocupa a Naciones Unidas es la sostenibilidad económica de la respuesta mundial frente al VIH.
Las proyecciones indican que la financiación internacional destinada a la salud podría reducirse hasta en un 40 % durante los próximos años, afectando especialmente los programas de prevención y las iniciativas impulsadas por organizaciones comunitarias.
La dependencia de recursos externos sigue siendo elevada en muchas regiones. Por ejemplo, en África occidental y central, cerca del 90 % del financiamiento para tratamientos contra el VIH proviene de donantes internacionales. En el África subsahariana, aproximadamente el 80 % de los programas de prevención dependen de fondos externos.
ONUSIDA advierte que, si estas brechas financieras no se abordan oportunamente, millones de personas podrían perder el acceso a servicios esenciales.
Nuevas oportunidades para acelerar el progreso
A pesar de los desafíos, el informe identifica varias herramientas con potencial para impulsar una nueva etapa en la lucha contra el VIH.
Entre ellas destacan los tratamientos preventivos de acción prolongada, incluidos medicamentos inyectables capaces de brindar protección durante períodos más extensos y facilitar la adherencia al tratamiento.
Según las estimaciones incluidas en el informe, las versiones genéricas de estas tecnologías podrían llegar a costar alrededor de 40 dólares por persona al año. Sin embargo, su implementación aún avanza lentamente en numerosos países.
La ONU también resalta el papel fundamental de las organizaciones comunitarias, cuya participación ha demostrado mejorar las tasas de diagnóstico, favorecer la continuidad de los tratamientos y aumentar los niveles de supresión viral.
Por ello, recomienda fortalecer su financiamiento y garantizar su integración dentro de las estrategias nacionales de respuesta al VIH.
De forma paralela, más de 30 países colaboran actualmente con ONUSIDA en la elaboración de nuevas hojas de ruta destinadas a mejorar la sostenibilidad de los programas y aumentar la responsabilidad gubernamental en la lucha contra la epidemia.
Mantener viva la meta para 2030
De cara a la próxima Reunión de Alto Nivel sobre el VIH/SIDA, António Guterres instó a los Estados miembros a respaldar una nueva agenda de objetivos con horizonte en 2030.
El propósito es consolidar los avances logrados durante las últimas décadas y mantener vigente una meta que durante mucho tiempo pareció inalcanzable: poner fin al SIDA como una amenaza para la salud pública mundial.
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