— Agencias 15/06/2026
Los medicamentos GLP-1 se han consolidado como una de las opciones terapéuticas más utilizadas para el tratamiento de la obesidad y el control de enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2. Sin embargo, una investigación reciente sugiere que, a medida que los pacientes pierden peso con estos fármacos, también podrían reducir sus niveles de actividad física.
Los resultados fueron presentados en ENDO 2026, la reunión anual de la Endocrine Society celebrada en Chicago. Aunque el estudio aún no ha sido publicado en una revista científica revisada por pares, los especialistas consideran que aporta información valiosa sobre el comportamiento de las personas que utilizan este tipo de tratamientos.
Menos actividad física después de iniciar los GLP-1
La investigación se enfocó en personas con obesidad que comenzaron a utilizar medicamentos de la familia GLP-1, entre los que se encuentran fármacos ampliamente conocidos como Ozempic, Wegovy, Mounjaro, Zepbound, Liraglutide y Dulaglutide.
Estos tratamientos han demostrado una gran eficacia para favorecer la pérdida de peso. Sin embargo, también se sabe que parte del peso perdido puede corresponder no solo a grasa corporal, sino también a masa muscular magra.
Para evaluar los cambios en los niveles de actividad física, los investigadores utilizaron datos del programa All of Us Research Program, desarrollado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH). Esta plataforma combina información médica con registros obtenidos a través de dispositivos Fitbit, permitiendo medir objetivamente el movimiento diario de los participantes.
Inicialmente se identificaron 1,950 adultos con obesidad que habían iniciado tratamiento con medicamentos GLP-1. Sin embargo, únicamente 753 contaban con datos completos antes y después de comenzar la terapia, por lo que fueron incluidos en el análisis final.
La mayoría de los participantes eran mujeres, representando el 78.6 % de la muestra. La edad promedio fue de 52.7 años, y entre las enfermedades asociadas más frecuentes se encontraban la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y diversos trastornos musculoesqueléticos.
Descenso en los niveles de actividad
Al comparar los registros obtenidos antes y después del inicio del tratamiento, los investigadores detectaron una disminución significativa en la actividad física diaria.
El promedio de pasos descendió de 5,047 a 4,487 por día. Asimismo, el tiempo dedicado a actividad física moderada o intensa disminuyó de 28 a 22 minutos diarios.
Las reducciones más marcadas se observaron en los hombres y en las personas que padecían dolor muscular o articular. En contraste, factores como la edad, antecedentes de accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca no mostraron una influencia importante sobre los resultados.
Uno de los hallazgos más llamativos fue que la pérdida de peso conseguida con estos medicamentos no condujo automáticamente a una vida más activa, una idea que suele asumirse con frecuencia.
Los expertos destacan el papel del ejercicio
La doctora Sajana Maharjan, especialista en medicina interna del Hospital HSHS St. John's de Illinois y autora principal del estudio, señaló que los resultados ponen de manifiesto la necesidad de implementar estrategias específicas para ayudar a los pacientes a mantenerse físicamente activos mientras reciben tratamiento para la obesidad.
Según la investigadora, los hallazgos cuestionan la creencia de que perder peso necesariamente motiva a las personas a aumentar su nivel de actividad física. Maharjan reconoció que el equipo se sorprendió al observar una disminución tan marcada, especialmente entre los hombres y quienes sufrían problemas musculoesqueléticos.
Además, enfatizó que el ejercicio no debería considerarse un complemento opcional para quienes utilizan medicamentos GLP-1, sino una parte fundamental del tratamiento.
La importancia de preservar la masa muscular
Especialistas ajenos al estudio comparten esta preocupación. El doctor Mir Ali, director médico del MemorialCare Surgical Weight Loss Center de California, explicó que la falta de actividad física durante el proceso de adelgazamiento puede favorecer una mayor pérdida de masa muscular, incrementar la fatiga y limitar algunos de los beneficios asociados a la reducción de peso.
Diversas investigaciones han mostrado que los agonistas del receptor GLP-1 pueden producir pérdidas de peso superiores al 25 % en algunos pacientes. Sin embargo, entre el 15 % y el 40 % de ese peso perdido podría corresponder a masa corporal magra.
Esta situación resulta relevante porque la disminución de masa muscular puede reducir la fuerza física, disminuir el metabolismo basal y aumentar el riesgo de sarcopenia, una condición caracterizada por la pérdida progresiva de músculo.
Actividad física y mantenimiento del peso
La evidencia científica también indica que el ejercicio desempeña un papel esencial para mantener el peso perdido a largo plazo, mejorar la salud cardiovascular y reducir el riesgo de múltiples enfermedades crónicas.
Además de sus beneficios metabólicos, la actividad física se ha asociado con una mejor salud mental, mayor bienestar emocional y una mejor calidad de vida.
Aunque algunas personas experimentan cansancio durante las primeras semanas de tratamiento con medicamentos GLP-1, los especialistas recomiendan continuar realizando actividad física de manera regular.
Una combinación que maximiza los beneficios
Los expertos sugieren que incluso actividades sencillas, como caminar 30 minutos al día al menos cinco veces por semana, pueden generar beneficios importantes para la salud.
Asimismo, recomiendan incorporar ejercicios de resistencia o entrenamiento de fuerza para ayudar a conservar la masa muscular durante el proceso de pérdida de peso.
Los resultados de este estudio refuerzan la idea de que los medicamentos GLP-1 constituyen una herramienta eficaz para combatir la obesidad, pero sus beneficios son mayores cuando se combinan con hábitos saludables y una rutina constante de ejercicio físico.
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