— Agencias 14/06/2026
La quetiapina, un fármaco que cada vez se utiliza con mayor frecuencia como apoyo para conciliar el sueño, vuelve a generar debate tras la publicación de una investigación que señala posibles efectos residuales durante el día posterior a su consumo.
Si bien el medicamento mostró beneficios relacionados con la calidad del descanso nocturno, los investigadores también identificaron posibles consecuencias sobre la atención, la velocidad de respuesta y el desempeño al volante. Estos resultados alimentan la discusión sobre el uso de medicamentos sedantes para tratar problemas de sueño como el insomnio.
Un estudio australiano analizó sus efectos
La investigación fue realizada por especialistas de la Universidad Flinders, en Australia, y publicada en la revista científica Annals of the American Thoracic Society. El ensayo clínico evaluó cómo una dosis baja de quetiapina influía en la calidad del sueño, la respiración nocturna y el funcionamiento físico y mental al día siguiente.
¿Por qué se receta para dormir?
La quetiapina fue desarrollada y aprobada originalmente para tratar trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia y el trastorno bipolar. Sin embargo, debido a sus propiedades sedantes, su uso se ha extendido a personas con insomnio o ansiedad, aunque estas indicaciones no forman parte de sus usos principales autorizados.
Este incremento en las prescripciones ha generado preocupación entre especialistas, ya que investigaciones previas habían sugerido que algunos medicamentos utilizados para inducir el sueño pueden afectar el rendimiento cognitivo al día siguiente, favorecer la dependencia o agravar ciertos trastornos respiratorios nocturnos.
Cómo se llevó a cabo el ensayo
Para profundizar en estos posibles efectos, los investigadores reclutaron a 15 adultos con apnea obstructiva del sueño, una condición que provoca interrupciones repetidas de la respiración durante la noche y deteriora la calidad del descanso.
Cada participante pasó dos noches en un laboratorio del sueño. En una recibió 50 miligramos de quetiapina y en la otra un placebo. Durante ambas sesiones, los investigadores monitorearon diversos parámetros fisiológicos para comparar los efectos de cada intervención.
Los resultados mostraron algunos beneficios. Entre ellos, una mejor eficiencia del sueño y una reducción en los episodios de interrupción respiratoria registrados durante la noche.
Mejor sueño, pero menor rendimiento al día siguiente
Los efectos positivos observados durante el descanso contrastaron con los resultados obtenidos a la mañana siguiente.
Los participantes fueron sometidos a pruebas de vigilancia, atención y simulación de conducción. Fue en estas evaluaciones donde aparecieron señales preocupantes.
Quienes habían tomado quetiapina mostraron tiempos de reacción más lentos, mayores distracciones y una menor capacidad para mantener el control del vehículo en las simulaciones. Los investigadores señalaron que este tipo de alteraciones se relaciona con un aumento del riesgo de accidentes en condiciones reales.
La autora principal del estudio, Cricket Fauska, explicó que muchas personas consideran que la quetiapina en dosis bajas es una alternativa relativamente segura para el insomnio. Sin embargo, los hallazgos sugieren que los efectos pueden extenderse más allá de la noche.
Riesgos potenciales para actividades cotidianas
Según los investigadores, aunque los participantes durmieron mejor y experimentaron menos despertares, su desempeño durante el día fue inferior al observado con placebo.
Uno de los hallazgos más llamativos fue la diferencia entre la percepción de los participantes y sus resultados objetivos. Algunas personas no reportaron sentirse particularmente somnolientas al despertar, pero aun así obtuvieron peores puntuaciones en pruebas de atención y conducción.
Los expertos consideran que esta discrepancia representa un riesgo importante, ya que una persona puede sentirse apta para conducir, trabajar o realizar tareas que requieren concentración cuando en realidad sus capacidades se encuentran disminuidas.
Hacia tratamientos más personalizados
Los autores del estudio consideran que estos resultados respaldan la necesidad de individualizar el tratamiento de los trastornos del sueño.
En lugar de recurrir automáticamente a medicamentos sedantes, proponen identificar las causas específicas que generan los problemas de descanso y diseñar estrategias adaptadas a cada paciente.
El profesor Danny Eckert, especialista en medicina del sueño de la Universidad Flinders, señaló que tanto la apnea obstructiva del sueño como el insomnio suelen requerir enfoques personalizados y no soluciones basadas únicamente en la sedación.
Aunque el estudio no concluye que la quetiapina deba dejar de utilizarse, sí plantea interrogantes sobre su uso rutinario como ayuda para dormir. Los beneficios nocturnos podrían estar acompañados de efectos residuales capaces de afectar el funcionamiento diurno.
Especialistas respaldan las preocupaciones
Diversos expertos externos coincidieron con las conclusiones del estudio.
El doctor Michael Tam, integrante del Comité de Expertos del Real Colegio Australiano de Médicos Generales, afirmó que no recomendaría utilizar quetiapina fuera de sus indicaciones aprobadas para tratar problemas de sueño. Según explicó, el medicamento presenta una carga significativa de efectos adversos, incluyendo sedación y alteraciones cardiometabólicas.
Por su parte, Danny Eckert destacó que los resultados muestran que, aunque la quetiapina puede mejorar algunos aspectos del sueño, también puede disminuir la seguridad y el rendimiento de las personas al día siguiente.
Efectos secundarios observados
Además de las alteraciones en la atención y la conducción, el ensayo reveló una frecuencia considerable de efectos adversos.
Más del 75% de los participantes presentó algún efecto secundario tras recibir una única dosis de 50 miligramos. Entre los síntomas reportados se encontraron mareos, aturdimiento y descensos de la presión arterial.
Incluso uno de los voluntarios requirió atención médica después de sufrir una caída relacionada con estos efectos.
Un problema de diagnóstico insuficiente
Los investigadores también señalaron que muchas personas reciben medicamentos para dormir sin una evaluación completa de sus trastornos del sueño.
Según Eckert, aproximadamente el 80% de quienes padecen apnea obstructiva del sueño desconocen que tienen la enfermedad. Además, indicó que en países como Australia cerca del 90% de los pacientes que consultan por insomnio reciben una receta para dormir en lugar de una valoración especializada.
Advertencias de las autoridades sanitarias
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) solo ha aprobado la quetiapina para trastornos psiquiátricos específicos como la esquizofrenia y el trastorno bipolar.
Las agencias reguladoras han advertido que su uso como somnífero puede asociarse con aumento de peso, alteraciones metabólicas, problemas cardiovasculares y trastornos del movimiento, incluso cuando se utiliza en dosis bajas.
En adultos mayores, además, existen advertencias especiales debido al incremento del riesgo de demencia y mortalidad, lo que hace que su uso rutinario para el insomnio sea especialmente cuestionado.
Lo que aporta esta nueva investigación
Los resultados añaden evidencia importante al debate sobre la utilización de quetiapina como tratamiento para el insomnio y otros trastornos del sueño.
Aunque el medicamento mejoró algunos indicadores del descanso nocturno y redujo ciertas alteraciones respiratorias, también se relacionó con menor atención, reflejos más lentos y un peor desempeño en tareas que requieren concentración al día siguiente.
Por ello, los investigadores consideran que es fundamental valorar cuidadosamente sus beneficios y riesgos, además de promover estrategias terapéuticas más individualizadas para abordar los problemas del sueño.
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