— Daniela Cordova 14/06/2026
Sacerdote llama a vivir la fe mediante servicio, oración y ayuda al prójimo.
Durante la homilía de este domingo 14 de junio, el sacerdote Isac Cortés, de la parroquia Santiago Apóstol, ubicada en el centro de la ciudad, exhortó a los fieles a vivir una fe comprometida con los demás, destacando que la compasión y la acción son los dos pilares fundamentales para cumplir la misión que Jesucristo encomendó a la Iglesia.
Al reflexionar sobre el Evangelio de San Mateo, en el que Jesús observa a las multitudes “como ovejas sin pastor” y se compadece de ellas, el presbítero señaló que la misión apostólica sigue vigente y requiere de creyentes capaces de mirar las necesidades de los demás con el mismo amor y sensibilidad que mostró Cristo.
La compasión como primer paso
Durante su mensaje, explicó que la compasión constituye el primer “pie” que permite a la Iglesia avanzar en su misión evangelizadora. Indicó que Jesús no permaneció indiferente ante el sufrimiento de las personas, sino que se acercó a ellas con misericordia y comprensión.
El sacerdote advirtió que, en muchas ocasiones, las personas centran su atención únicamente en sus propios problemas y caen en una actitud de autocompasión que termina alejándolas de la espiritualidad. Expresó que frases frecuentes como “¿por qué a mí?” o “¿por qué me sucede esto?” reflejan una mirada centrada en uno mismo, cuando el Evangelio invita a dirigir la atención hacia quienes más necesitan ayuda.

Mirar al prójimo como persona
Isac Cortés enfatizó que la verdadera compasión va más allá de sentir lástima por alguien. Señaló que compadecerse significa reconocer la dignidad de cada persona, acercarse a ella y acompañarla en sus dificultades.
Añadió que con frecuencia se ignora a quienes atraviesan situaciones complicadas, como los enfermos o quienes solicitan apoyo en las calles. Esa actitud, dijo, contradice el ejemplo de Cristo, quien enseñó a mirar al prójimo con amor y cercanía.

La acción completa la misión
El segundo elemento indispensable para la vida de la Iglesia, explicó, es la acción. Una vez que existe compasión, debe surgir el compromiso de actuar y servir para transformar la realidad de quienes sufren.
Recordó la frase de San Benito, “Ora et labora” (reza y trabaja), para subrayar que la misión cristiana requiere tanto de la oración como del trabajo constante en favor de la comunidad. Según explicó, ambas dimensiones permiten que la Iglesia continúe su labor evangelizadora.
El sacerdote recordó que la misión encomendada por Jesús consiste en anunciar la cercanía del Reino de Dios, ayudar a quienes padecen alguna necesidad y llevar esperanza a quienes enfrentan momentos difíciles.
Señaló que la compasión y la acción deben caminar juntas para que la Iglesia pueda responder al llamado de Cristo y contribuir a que más personas experimenten el amor de Dios a través del servicio y la solidaridad con los demás.

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