— Agencias 11/06/2026
Los cigarrillos electrónicos diseñados para proporcionar una gran cantidad de inhalaciones podrían volverse más peligrosos para la salud conforme se utilizan durante más tiempo, según revela una investigación reciente.
Estos dispositivos de alta capacidad están fabricados para ofrecer miles de inhalaciones antes de agotarse, ya que contienen mayores cantidades de líquido y están pensados para un uso prolongado. Sin embargo, los investigadores encontraron que ciertos compuestos tóxicos conocidos como aldehídos se acumulan gradualmente en el líquido del vapeador debido a la exposición repetida al calor que genera el vapor.
Los hallazgos fueron publicados el 28 de mayo en la revista científica ACS Omega.
La investigadora principal, Prue Talbot, profesora de biología celular y molecular en la Universidad de California-Riverside, explicó que el líquido restante en un dispositivo muy utilizado presenta una composición química muy distinta y considerablemente más tóxica que la del líquido nuevo.
Aunque las concentraciones variaron entre las distintas marcas analizadas, los resultados mostraron una tendencia general: el uso prolongado de cigarrillos electrónicos desechables de alta capacidad favorece la acumulación de sustancias potencialmente dañinas.
Para realizar el estudio, los científicos examinaron el líquido residual de 77 vapeadores desechados pertenecientes a 20 marcas diferentes. Los dispositivos evaluados tenían capacidades que oscilaban entre 300 y 6,000 inhalaciones.
El análisis se centró en la detección de aldehídos, compuestos que suelen formarse cuando los líquidos para vapeo son sometidos a altas temperaturas.
Los resultados mostraron aumentos significativos en varios aldehídos tóxicos después del uso de los dispositivos, entre ellos el metilglioxal (MGO), el glioxal (GO) y el formaldehído.
La investigadora principal del estudio, Esther Omaiye, destacó que el formaldehído es una sustancia reconocida por su potencial cancerígeno.
Además, las concentraciones de estos compuestos alcanzaron niveles especialmente elevados en los dispositivos con mayor número de inhalaciones.
Con el fin de evaluar el posible impacto biológico de estas sustancias, los investigadores expusieron células pulmonares humanas al metilglioxal y al acetaldehído, otro aldehído común.
Las pruebas revelaron que el metilglioxal provocó daños celulares importantes y resultó entre 10 y 100 veces más tóxico que el acetaldehído.
Según Omaiye, las cantidades detectadas no fueron insignificantes. De hecho, al ser evaluadas en células pulmonares humanas, produjeron efectos nocivos claramente medibles.
Los investigadores recomendaron que quienes utilizan cigarrillos electrónicos tengan especial precaución con los dispositivos de alta capacidad, particularmente cuando el líquido está próximo a agotarse.
También señalaron que, mientras las regulaciones no exijan evaluaciones de seguridad durante todo el ciclo de vida de estos productos, los consumidores no podrán conocer con certeza qué sustancias están inhalando en las etapas finales de uso del dispositivo.
Talbot añadió que el número de inhalaciones anunciado por los fabricantes no debe considerarse únicamente una característica comercial, ya que representa un factor que influye directamente en la exposición a compuestos químicos potencialmente peligrosos y debería incluirse dentro de las evaluaciones de seguridad de estos productos.
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