— Agencias 10/06/2026
Un amplio estudio clínico internacional ha reforzado el papel de la medicina personalizada en el tratamiento del cáncer de mama al demostrar que muchas personas podrían evitar la quimioterapia sin afectar sus probabilidades de supervivencia, gracias a una prueba genética capaz de identificar quiénes realmente obtienen beneficio de este tratamiento.
Los resultados provienen del ensayo OPTIMA (Optimal Personalised Treatment of Early Breast Cancer using Multi-parameter Analysis), coordinado por especialistas del University College London (UCL) y realizado en seis países. La investigación incluyó a más de 4,400 pacientes de Reino Unido, Noruega, Suecia, Australia, Nueva Zelanda y Tailandia.
Los hallazgos, que serán presentados en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) 2026 en Chicago, podrían transformar la manera en que se toman decisiones terapéuticas para miles de personas con cáncer de mama.
Una prueba genética para determinar la necesidad de quimioterapia
En pacientes con cáncer de mama en etapas tempranas que presentan afectación de ganglios linfáticos cercanos, la quimioterapia suele recomendarse para reducir el riesgo de recurrencia. Sin embargo, desde hace años los especialistas sospechan que muchas personas reciben este tratamiento sin obtener un beneficio significativo, pese a los efectos secundarios que puede ocasionar.
Para evaluar esta situación, los investigadores emplearon la prueba genómica Prosigna, desarrollada por la empresa Veracyte. Esta herramienta analiza la actividad de genes relacionados con el crecimiento del tumor y permite estimar el riesgo de que el cáncer reaparezca.
Además, puede realizarse con pequeñas muestras de tejido tumoral y utilizarse en laboratorios que cuenten con el equipamiento adecuado.
Desarrollo del estudio
El ensayo incluyó a mujeres y hombres mayores de 40 años que habían sido operados por cáncer de mama sensible a hormonas. La mayoría presentaba compromiso de ganglios linfáticos axilares, una característica asociada con un mayor riesgo de recaída.
Los participantes fueron divididos aleatoriamente en dos grupos:
Un grupo recibió el tratamiento convencional, basado en quimioterapia seguida de terapia hormonal. El segundo grupo fue evaluado mediante la prueba Prosigna. Quienes obtuvieron una puntuación superior a 60 recibieron quimioterapia más terapia hormonal, mientras que aquellos con una puntuación de 60 o menos fueron tratados únicamente con terapia hormonal.
Todos los pacientes recibieron además radioterapia y otros tratamientos indicados según la práctica clínica habitual.
Resultados principales
De los 4,429 participantes, el 68% fue clasificado como de bajo riesgo por la prueba genética.
A cinco años de seguimiento, las diferencias entre quienes recibieron quimioterapia y quienes no fueron mínimas:
El 94.8% de los pacientes de bajo riesgo tratados con quimioterapia y terapia hormonal permanecían vivos y sin recaída. El 93.6% de quienes recibieron únicamente terapia hormonal también seguían vivos y libres de recurrencia.
Los análisis indicaron que, en el mejor de los casos, solo alrededor del 2% de los pacientes de bajo riesgo podrían obtener algún beneficio adicional de la quimioterapia.
Estos resultados sugieren que la mayoría de las personas identificadas como de bajo riesgo mediante Prosigna podrían prescindir de la quimioterapia sin comprometer sus posibilidades de supervivencia.
Hacia una atención más personalizada
El profesor Rob Stein, investigador principal del estudio y especialista en oncología mamaria del Instituto del Cáncer de UCL, señaló que los resultados representan un avance importante hacia tratamientos más individualizados.
Según explicó, OPTIMA demuestra que las características biológicas del tumor pueden utilizarse para guiar las decisiones terapéuticas, complementando los criterios clínicos tradicionales.
Además de evitar efectos adversos innecesarios, este enfoque podría optimizar el uso de recursos sanitarios. Los investigadores estiman que más de 5,000 pacientes al año dentro del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido podrían evitar la quimioterapia gracias a esta estrategia.
Beneficios consistentes en distintos grupos
Los resultados se mantuvieron estables en diferentes perfiles de pacientes. No se observaron diferencias relevantes entre mujeres premenopáusicas y posmenopáusicas, ni según la cantidad de ganglios linfáticos afectados, incluso en personas con más de tres ganglios comprometidos.
No obstante, los investigadores señalaron que aún se requieren más datos para determinar si estas conclusiones también pueden aplicarse a pacientes menores de 40 años.
El caso de una paciente participante
Karen Bonham, residente de Cardiff, fue diagnosticada con cáncer de mama en 2017 tras una revisión de rutina. Después de una mastectomía y cirugía de ganglios linfáticos, los médicos detectaron un tumor hormonalmente sensible de más de cinco centímetros y dos ganglios afectados, una situación que normalmente habría requerido quimioterapia.
Mientras se preparaba para iniciar el tratamiento convencional, se incorporó al ensayo OPTIMA. La prueba Prosigna la clasificó como paciente de bajo riesgo, por lo que pudo continuar únicamente con radioterapia y terapia hormonal.
Casi nueve años después, Karen afirma haber recuperado una vida plenamente activa y considera que participar en el estudio le permitió recibir un tratamiento más adecuado para su situación.
Impacto futuro
Los investigadores consideran que OPTIMA aporta evidencia sólida para impulsar una atención más precisa en el cáncer de mama. Si este enfoque se adopta de forma más amplia, la prueba Prosigna podría convertirse en una herramienta fundamental para identificar qué pacientes realmente necesitan quimioterapia y cuáles pueden evitarla de manera segura.
Durante la presentación de los resultados, Rob Stein destacó que una de las preguntas más frecuentes de las pacientes es si realmente necesitan quimioterapia y afirmó que este estudio ofrece una respuesta basada en evidencia científica. Por su parte, el profesor Iain MacPherson, de la Universidad de Glasgow, señaló que los hallazgos tienen el potencial de modificar la práctica clínica al permitir reducir de forma segura el uso de quimioterapia en personas con tumores sensibles a las hormonas.
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