Cierre fronterizo no salvó a EE.UU. del gusano barrenador

— Paola 09/06/2026

En la Región Norte de Coahuila se mantienen barridos sanitarios en municipios como Piedras Negras, Guerrero e Hidalgo para detectar y prevenir la propagación del gusano barrenador del ganado. 

En la región norte de Coahuila, el gusano barrenador del ganado ha obligado a activar barridos sanitarios en municipios como Piedras Negras, Guerrero e Hidalgo, donde autoridades estatales y federales realizan inspecciones constantes para detectar heridas infectadas, aplicar tratamientos preventivos y evitar la propagación del parásito. 

En el estado, las cifras más recientes señalan alrededor de 31 casos acumulados y 15 casos activos bajo vigilancia, lo que mantiene a la zona en alerta preventiva, aunque sin un brote masivo generalizado.

Productores. En Coahuila, las afectaciones no se miden solo por los casos detectados, sino por el impacto directo en la actividad ganadera. La vigilancia sanitaria ha provocado que muchos productores tengan que revisar y tratar su ganado con mayor frecuencia, lo que incrementa costos de operación. A esto se suma el retraso en la movilización de animales y la incertidumbre en la venta, ya que cualquier sospecha sanitaria puede detener el traslado o la comercialización del hato.

Flujo. El problema se vuelve más fuerte por la dependencia que tiene Coahuila del mercado de exportación hacia Estados Unidos. En condiciones normales, el estado participa en un flujo nacional de más de 1.2 a 1.3 millones de cabezas de ganado exportadas al año, pero las restricciones sanitarias han reducido este movimiento entre 60% y 80% en distintos periodos recientes.

Esto ha provocado que miles de animales se queden en el mercado interno, generando sobreoferta y bajando los precios. Para los productores coahuilenses, la afectación es clara: un becerro que normalmente se exporta a Texas puede valer entre 300 y 400 dólares más que en el mercado nacional. Cuando la exportación se detiene o se limita, ese ingreso se pierde. En términos reales, muchos ranchos reportan caídas de entre 25% y 35% en sus ganancias, especialmente los pequeños productores que dependen casi totalmente de la venta de ganado en pie.

La situación se complica por lo que ocurre del otro lado de la frontera.En Estados Unidos, después de más de un año de restricciones estrictas a la importación de ganado mexicano, se confirmó la presencia del gusano barrenador en Texas, específicamente en el condado de Zavala. Se registraron entre 1 y 5 casos confirmados en ganado, lo que encendió una alerta sanitaria nacional, ya que el parásito no se había detectado en ese país desde hace más de 60 años.

USDA. Este hallazgo provocó una respuesta inmediata del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que implementó cuarentenas en zonas de hasta 19 a 20 kilómetros alrededor de los focos detectados, además de restringir el movimiento de ganado y reforzar las inspecciones en la frontera. También se activaron programas de control biológico mediante la liberación de moscas estériles, una técnica utilizada para interrumpir la reproducción del parásito.

El impacto potencial en Texas es alto. Las estimaciones señalan que un brote extendido podría generar pérdidas de hasta 1,800 millones de dólares, afectando a productores, engordas y empacadoras de carne. Además, el hato ganadero estadounidense se encuentra en su nivel más bajo en aproximadamente 75 años, lo que ya ha provocado aumentos de entre 10% y 14% en el precio de algunos cortes de carne.Todo esto ha cambiado la dinámica del comercio ganadero entre México y Estados Unidos. Lo que antes era un flujo estable de exportación ahora funciona con interrupciones, inspecciones más estrictas y periodos de cierre. Para Coahuila, esto significa incertidumbre constante: no saber cuándo se podrá exportar, a qué precio se venderá el ganado o cuánto tiempo permanecerán las restricciones. 

En México, las principales decisiones las toman la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y el SENASICA, que son los responsables de la sanidad animal y de los protocolos de inspección y control del ganado. A nivel estatal, en Coahuila participa la Secretaría de Desarrollo Rural, que ejecuta los barridos sanitarios y supervisa directamente los ranchos. Del lado de Estados Unidos, las acciones corresponden al USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos), que define las restricciones, cuarentenas y condiciones para la importación de ganado. Finalmente, cualquier reapertura o modificación del comercio binacional se acuerda mediante coordinación entre ambos gobiernos, apoyados por organismos técnicos y comités sanitarios fronterizos.

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