— Agencias 07/06/2026
Abrir un cajón o el armario y percibir un aroma desagradable puede parecer un problema menor. Sin embargo, en algunos casos, el olor no permanece únicamente en el mueble, sino que también se impregna en la ropa, los accesorios y otros objetos.
Aunque existen aromatizantes que pueden disimularlo temporalmente, cubrir el olor no siempre es suficiente. Por ello, es importante identificar su origen, limpiar correctamente y asegurarse de que no exista humedad acumulada.
Una alternativa sencilla para mantener frescos los cajones y armarios es utilizar bicarbonato de sodio, un producto que puede ayudar a absorber algunos olores presentes en el aire, con una limpieza previa y una ventilación adecuada.
De acuerdo con el portal Humy Dry, es necesario retirar toda la ropa, zapatos, bolsos y accesorios guardados en el cajón o armario. Este paso permite localizar prendas y objetos húmedos, manchas, polvo acumulado o posibles rastros de moho.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) señala que la clave para controlar el moho es mantener la humedad bajo control. Si existe una filtración o una pared húmeda cercana al mueble, el olor puede volver a aparecer.
Una vez vacío, las superficies pueden limpiarse con un paño ligeramente humedecido con vinagre blanco y agua, así como un producto adecuado para el mueble. Luego es indispensable secarlas completamente y permitir la circulación del aire.
Después de limpiar y secar el interior, se puede colocar una pequeña cantidad de bicarbonato de sodio dentro de un recipiente abierto que no tenga contacto con el exterior, como una bolsita de tela transpirable o un contenedor con perforaciones.
El bicarbonato puede neutralizar ciertos olores y absorber aromas presentes en el aire. Por esta razón, suele utilizarse para refrescar espacios cerrados; también puedes sustituirlo por otros absorbentes, como carbón activo, café o arroz.
El recipiente puede colocarse en una esquina del armario o dentro de un cajón, sin que se derrame. También es recomendable revisarlo periódicamente y reemplazar el bicarbonato cada dos o tres semanas para conservar su efectividad.
Uno de los errores más frecuentes al organizar un armario es guardar demasiadas prendas en un espacio reducido. La falta de circulación de aire favorece que los aromas se concentren y que la humedad tarde más tiempo en desaparecer, perjudicando en la conservación de las telas.
La EPA advierte que un olor a humedad puede ser una señal de crecimiento de moho y debe prestarse atención, incluso si las manchas no son visibles a simple vista.
Si el moho aparece sobre una superficie dura, puede retirarse con agua y detergente, secando completamente la zona después de la limpieza. En cambio, cuando afecta materiales porosos, prendas delicadas o accesorios de valor, puede ser necesario recurrir a un especialista.
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