Entrevista con Elizabeth Fernández Camacho.

— Alberto Solís 05/06/2026

“El esfuerzo constante, de la mano de Dios, convierte sueños en realidad.”

Soy originaria de Sabinas, Coahuila, y me siento muy orgullosa de ello. Llegué a la colonia cuando tenía apenas un año y ocho meses, así que prácticamente crecí aquí toda mi vida. Mi infancia fue muy sencilla, con valores muy marcados por mis padres. Vivíamos cerca de la misma zona donde ahora tengo mi negocio. Siempre estuve rodeada de una familia trabajadora, lo que me enseñó desde pequeña la importancia del esfuerzo y la honestidad. 

¿Cómo fue tu formación académica y en qué momento comenzaste a trabajar? Estudié la primaria en la escuela Ramón Ortiz Villalobos y la secundaria en la escuela Francisco Murguía. Después cursé la academia comercial, que era lo que había en ese entonces. Sin embargo, por la situación económica de mi familia, empecé a trabajar muy joven, a los 16 años. Mi papá era constructor y una persona muy trabajadora, pero no siempre había las posibilidades de continuar estudiando, así que la vida me llevó a incorporarme al trabajo desde temprano.

¿Cuáles fueron tus primeros empleos y qué aprendiste de ellos? Mi primer trabajo fue en Conasupo como cajera. Después trabajé en una tienda de ropa y más adelante en otras empresas. Fueron etapas muy importantes porque me ayudaron a conocer el valor del dinero y del esfuerzo. Siempre tuve mucha disciplina, y aunque eran trabajos sencillos, me enseñaron responsabilidad y trato con la gente. Con el tiempo, esos aprendizajes me abrieron puertas más grandes, especialmente cuando logré entrar al sector bancario, que era uno de mis grandes sueños.

¿Cómo llegaste al sector bancario y qué significó esa etapa para ti? Siempre soñé con trabajar en un banco, aunque me decían que no podría lograrlo por mi nivel de estudios. Aun así, metí solicitudes en varias instituciones como Serfín, Bancomer y Santander. Para mi sorpresa, me hablaron de Bancomer y de otra institución al mismo tiempo, y elegí Bancomer. Ahí trabajé cinco años como cajera y después como cajera ejecutiva. Fue una etapa muy importante porque aprendí mucho de matemáticas, atención al cliente y manejo de responsabilidades, pero también fue donde me casé y nació mi hija.

¿Por qué decidiste dejar el banco y qué vino después en tu vida? Los horarios eran muy pesados y no podía ver a mi hija. En aquel entonces todo se hacía manualmente y el trabajo era muy absorbente. Preferí dedicarme a ella durante un tiempo. Después entré a una sociedad de ahorro y préstamo donde incluso llegué a ser ejecutiva y posteriormente me ofrecieron una gerencia en Piedras Negras. Sin embargo, el traslado diario era muy cansado y riesgoso, así que tomé la decisión de renunciar nuevamente para buscar algo más cercano a mi familia.

¿Cómo nació tu negocio de belleza y qué retos enfrentaste? Una amiga me ofreció hacerme cargo de su negocio mientras ella salía de vacaciones. Después ingresé a SIMAS como asistente de dirección, donde trabajé durante 5 años. Cuando terminé esa etapa, decidí iniciar mi propio negocio. Fue difícil porque no sabía si funcionaría, pero en la inauguración ya había ingresos, lo que me dio confianza. Incluso adapté un espacio para vender regalos por si no entraban clientes. Actualmente, mi negocio tiene 21 años de trayectoria.

¿Qué significa para ti el mundo de la belleza y cómo has logrado consolidar tu negocio? El mundo de la belleza para mí no solo es una profesión, sino una forma de vida que me ha permitido salir adelante junto con mi familia. Empecé prácticamente desde cero, aprendiendo con esfuerzo, tomando cursos y atreviéndome a hacer cosas que nunca imaginé, como modelar o participar en capacitaciones en otras ciudades. Con el tiempo entendí que la belleza no solo es estética, sino también confianza, autoestima y transformación en las personas. Mi negocio ha crecido gracias a la constancia, al trato con la gente y a la confianza que los clientes me han brindado durante años. Hoy puedo decir con orgullo que todo lo que tengo se ha construido con trabajo propio, sin depender de nadie.

¿Cómo viviste momentos difíciles en tu vida personal? Uno de los momentos más duros fue la enfermedad y fallecimiento de mi esposo, quien sufrió melanoma maligno. Fue un proceso muy rápido y doloroso, de apenas seis meses. Eso cambió completamente mi vida y la de mi hija. Golpes muy duros también fueron perder a una hija, Ismel, así como recientemente la partida de mi mamá y de mi padre. Mi hija ha sido un gran pilar en mi vida, y juntas hemos salido adelante.  Hoy vivo y respiro para mi hija, la Lic. Joanna, que es todo para mí, así como para mi yerno, el Ing. Samuel Berrones, y mi pareja Alberto Aguirre, quienes forman una parte muy importante de mi fortaleza y motivación.

¿Cómo surge tu participación en la política? Nació primero como activista social. Durante muchos años ayudé a la gente con recursos propios, apoyando escuelas, familias y comunidades. Después, un grupo político se acercó a mí para proponerme participar como candidata. Al inicio dudé, porque no me consideraba política, pero acepté por el apoyo de mi familia. Fui candidata a la alcaldía y posteriormente regidora. Siempre he dicho que no vivo de la política, sino que la uso como una herramienta para seguir ayudando.

¿Qué mensaje te ha guiado a lo largo de tu vida? El mensaje más importante que me han dejado mis padres es ser una persona honesta, trabajadora y limpia en mis acciones. Ellos me enseñaron que el verdadero valor está en el esfuerzo propio. He aprendido que cuando ayudas de corazón, la vida se multiplica en bendiciones. No me importa si es en política, en mi negocio o en la calle, siempre trato de ayudar donde se pueda.  Mi hija también ha sido una gran motivación, y todo lo que hago es pensando en darle un mejor futuro y en servir a los demás.

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