— Gilberto Ortiz 03/06/2026
Las instituciones que reciben diariamente a niñas, niños y adolescentes deben mantener mecanismos claros de protección y supervisión, independientemente de que pertenezcan a organismos religiosos, asociaciones civiles o cualquier otro sector dedicado a la atención de la población infantil.
Así lo señaló Alfonso Miranda, Obispo de la Diócesis de Piedras Negras, al referirse a la responsabilidad que asumen las organizaciones que colaboran en el cuidado y formación de menores mientras los padres de familia cumplen con sus actividades laborales o académicas.
Indicó que dentro de la Diócesis existen diversos espacios donde se atiende a menores de edad, entre ellos las casas OMNIA y los grupos de catequesis, por lo que se trabaja bajo protocolos orientados a garantizar un entorno seguro para quienes participan en estas actividades.
El líder religioso explicó que la protección de los menores es una tarea compartida, aunque la responsabilidad principal recae en los padres o tutores. Sin embargo, destacó que toda institución que recibe niños o adolescentes debe establecer medidas preventivas que permitan salvaguardar su integridad física y emocional.
Añadió que este compromiso también aplica para centros dedicados a la atención de personas adultas mayores, ya que se trata de sectores considerados vulnerables y que requieren cuidados especiales.
Miranda señaló que la existencia de reglas, mecanismos de supervisión y procedimientos de actuación contribuye a generar confianza entre las familias y fortalece la seguridad dentro de estos espacios.
Finalmente, reiteró la importancia de que organismos públicos, privados, religiosos y asociaciones mantengan actualizados sus protocolos de atención, con el objetivo de prevenir situaciones de riesgo y ofrecer condiciones adecuadas para el desarrollo, aprendizaje y bienestar de quienes son atendidos en sus instalaciones.
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