— Agencias 02/06/2026
Las cocinas de inducción revolucionaron la preparación de alimentos gracias a semiconductores y campos magnéticos que permiten cocinar sin fuego, con mayor precisión y eficiencia.
Hace más de 30 años, en Zaragoza, España, nació una innovación que transformó la cocina doméstica. La creación de las primeras placas de inducción basadas en semiconductores de efecto de campo permitió cocinar sin fuego ni resistencias incandescentes, una tecnología que hoy está presente en millones de hogares alrededor del mundo.
Cómo funcionan las cocinas que no requieren fuego
La clave de las cocinas de inducción se encuentra bajo la superficie de cristal. A diferencia de las estufas de gas o las vitrocerámicas convencionales, estas placas utilizan bobinas que generan un campo magnético capaz de calentar directamente el recipiente.
Cuando una olla o sartén compatible se coloca sobre la placa, el campo magnético provoca que el metal genere calor en su propia base. De esta manera, el calor no se transmite desde la superficie de la cocina, sino que se produce directamente en el utensilio utilizado para cocinar.
Este sistema permite una respuesta más rápida al momento de cocinar y hace que el calentamiento se detenga casi de inmediato cuando se retira el recipiente.
La evolución de la tecnología de inducción
Las primeras placas de inducción domésticas contaban con una electrónica independiente instalada bajo el mobiliario de cocina y requerían controles externos para su funcionamiento.
Con el paso de los años, los avances tecnológicos permitieron integrar toda la electrónica bajo la superficie de cristal. Además, los controles se incorporaron directamente en la placa, facilitando su uso y convirtiéndola en un electrodoméstico cotidiano.
La evolución también incluyó mejoras en la electrónica de potencia, los sistemas de control y la sensórica. Actualmente, estas cocinas son capaces de detectar automáticamente la presencia de recipientes, identificar movimientos y regular con precisión el suministro de energía.
El origen de una innovación desarrollada en España
Según explicó José Juste Pallarés, director de operaciones y tecnología de BSH Electrodomésticos en España, el desarrollo de esta tecnología fue posible gracias a la colaboración con la Universidad de Zaragoza.
El origen del proyecto se remonta a finales de la década de 1970, cuando el ingeniero Mariano Sanz propuso investigar el uso de la inducción en aplicaciones domésticas. Hasta entonces, esta tecnología estaba reservada principalmente para procesos industriales.
Ese trabajo culminó con la creación de la primera cocina de inducción del mundo basada en semiconductores de efecto de campo, un avance que abrió el camino a una nueva generación de electrodomésticos.
Cocinas inteligentes y adaptables
Las primeras cocinas de inducción imitaban la distribución de los fogones tradicionales mediante círculos marcados sobre el cristal. Sin embargo, los modelos actuales ofrecen una experiencia mucho más flexible.
Algunas placas modernas ajustan automáticamente la energía según el tamaño y la posición del recipiente. Otras incorporan múltiples inductores y sistemas de detección que permiten utilizar recipientes de diferentes dimensiones sin necesidad de zonas de cocción predefinidas.
Gracias a esta evolución, las cocinas de inducción combinan eficiencia energética, control preciso de temperatura y mayor seguridad, características que han impulsado su adopción en todo el mundo.
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