Ricardo Sala, deportista y escritor sin límites

— Penélope Cueto 31/05/2026

Saltillo, Coahuila, 31 de mayo de 2026.- El deporte ha sido una constante en la vida del saltillense Ricardo Sala Núñez —atleta, conferencista y autor de seis libros— desde su infancia hasta su consolidación como competidor en pruebas extremas alrededor del mundo.

Su trayectoria incluye disciplinas como fútbol americano, motocross, ciclismo y triatlón, además de retos de ultradistancia. Entre ellos destaca la hazaña de completar cinco Ironman consecutivos sin interrupción, un desafío que refleja su disciplina y pasión por superar límites.

¿Cómo inicias en el deporte y cómo evoluciona esa etapa en tu vida?Practico deporte desde que tengo uso de razón. Empecé jugando fútbol americano a los cinco años y medio, casi seis, por mis papás. Estuve hasta el último año de universidad. Desde esa edad el deporte de equipo fue parte de mi vida diaria y de mi formación.Cuando termino la universidad dejo de jugar en equipos y empiezo a hacer deporte por mi cuenta. Es parte de mi vida, así que paso a la bicicleta de montaña, motocross, bicicleta de ruta y carrera. Ahí empieza una etapa completamente distinta, más individual y más exigente en lo personal.

¿Qué te lleva a cambiar de deportes de equipo a disciplinas individuales?Es un proceso natural. Empiezo a hacer bici de montaña, motocross y después bicicleta de ruta y correr.

¿Qué disciplina te ha parecido más difícil en esa evolución?El motocross es el más difícil. Requiere mucha condición física, compromiso y valentía. Tienes que estar muy enfocado en tu cuerpo, alimentación y entrenamientos. No es solo gimnasio para fuerza y resistencia, también necesitas cardio y práctica constante arriba de la moto. Es el más completo, el más complejo y el más demandante que he practicado, además de ser riesgoso.

¿Cómo llegas al triatlón y qué representa para ti?Después me meto al triatlón, que integra natación, bicicleta y carrera. Ahí ya se combinan todas las disciplinas que venía trabajando. Es un deporte que exige equilibrio entre las tres áreas y mucha disciplina.

¿Cómo evoluciona tu participación en carreras?Empiezo como todos. De menos a más: 5K, 10K, medio maratón, maratones y luego ultramaratones. Poco a poco voy subiendo distancia y exigencia. Cada etapa implica un nivel más alto de preparación física y mental.

¿Cuántas competencias has hecho?Si hablamos de todas, tanto de correr como de ciclismo, son cientos. La verdad, cientos, porque hay años en los que participo cada mes o incluso cada quince días, ya que las utilizo como entrenamiento para alcanzar un propósito específico. Por ejemplo, ahora que regresé de Brasil, donde completé cinco Ironman consecutivos, usaba el Ironman tradicional como parte de mi preparación. Además, me inscribí en las carreras de Gran Fondo de Nueva York, que son de ciclismo, para tener entrenamientos más exigentes los fines de semana, en lugar de salir solo a rodar. Por eso digo que son cientos, realmente cientos.

¿Cómo fueron tus primeras competencias extremas?Mi primera carrera épica fue La Ruta de los Conquistadores en Costa Rica, cuatro días en bicicleta de montaña de costa a costa. Pregunté cuál era la carrera más difícil del mundo en bicicleta de montaña y fui a esa. Ya había hecho Iron Man antes, pero ahí entendí otro nivel de exigencia. He hecho la carrera del Everest, seis días en etapas corriendo arriba de 600 kilómetros. También Montblanc, la Patagonia chilena en Torres de Paine, el desierto del Sahara tanto corriendo como en bicicleta. He estado en distintas partes del mundo enfrentando retos de resistencia extrema.

¿Cuál ha sido el reto más difícil de tu vida deportiva?La competencia más difícil fue la que acabo de enfrentar hace apenas quince días: cinco Ironman consecutivos, realizados de manera continua y sin pausas entre uno y otro. No era completar un Ironman y luego iniciar el siguiente, sino juntar todas las distancias en un solo reto: 19 kilómetros de natación, seguidos de 900 kilómetros en bicicleta y, finalmente, 211 kilómetros corriendo, equivalentes a cinco maratones seguidos. Todo debía completarse en menos de 144 horas. El tiempo nunca se detenía, incluso cuando me paraba a descansar, comer o reabastecerme. Por eso la estrategia era fundamental: decidir cuánto podía dormir, cuánto detenerme y cómo administrar la energía. Fueron seis días en los que poco a poco se pierde la noción de la hora y del día, y lo único que importa es avanzar: primero terminar la natación, luego la bicicleta y, al final, los cinco maratones.

Hasta hoy, ha sido el reto más duro y extremo que he enfrentado, muy por encima de ultramanes y otras competencias que he realizado.

¿Cómo te defines como persona después de estas experiencias?No me defino. Soy un ser común y corriente. No me siento especial. Me defino como tú me percibas en este momento. Lo que hago no soy yo. Es mío, pero no soy yo.Nada de lo que he acumulado en mi vida, logros o retos, soy yo. Eso lo tengo muy claro y separado.

¿Cómo nace tu faceta como escritor?Acabo de terminar el libro El perro callejero. Llevo seis libros publicados. Todo surge de la necesidad de compartir herramientas de programación neurolingüística. Estudié neurociencias y encontré herramientas de PNL. Mi primera carrera fue derecho, así que escribí un libro de derecho procesal con PNL para litigio. Después empecé a dar conferencias y me alejé del ejercicio del derecho. He escrito Kilómetros Pacífico, La cueva y El perro callejero, entre otros. Cada uno aborda herramientas mentales, espirituales o de reflexión personal aplicadas al deporte y la vida.

¿De qué trata El perro callejero?Es una analogía entre el perro de casa y el perro callejero. El perro de casa tiene seguridad, comida y estabilidad. El perro callejero vive en incertidumbre, riesgo y aventura. La pregunta es cómo te identificas como ser humano.

¿Qué mensaje le darías a la gente que quiere hacer deporte?El deporte es medicinal. Si quieres longevidad y calidad de vida, necesitas actividad física.

¿Cómo recomienda empezar?De menos a más. Empezar caminando, luego gimnasio o caminadora, después integrar dos o tres días por semana hasta convertirlo en hábito.

¿Qué mensaje final te gustaría dejar?Que vivan la vida y no den por hecho que van a vivir mucho tiempo. Hay que aprovechar el tiempo. 

 

La historia de Ricardo Sala refleja una vida marcada por la disciplina, la exigencia física y la búsqueda constante de nuevos retos, tanto en el deporte como en la escritura.

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