El bisonte americano restaura el ecosistema en Cuatro Ciénegas

— Penélope Cueto 28/05/2026

La presencia del bisonte americano en las serranías de este Pueblo Mágico ha impulsado la recuperación de pastizales, la infiltración de agua y el regreso de aves al ecosistema.

La reintroducción del bisonte americano en el municipio de Cuatro Ciénegas ha favorecido la infiltración de agua pluvial y, con ello, la recuperación de los pastizales y la regeneración del ecosistema, informó el director de Vida Silvestre del Museo del Desierto, Fernando Toledo.

Explicó que hasta hace poco el santuario albergaba 47 ejemplares; sin embargo, el reciente nacimiento de siete crías elevó la población a 54. Detalló que el bisonte americano es el mamífero más grande de Norteamérica y que, debido a su peso y desplazamiento, favorece la remoción natural de la tierra, lo que contribuye a la oxigenación del suelo, la retención de humedad, el crecimiento de la flora nativa y el nacimiento de un mayor número de aves. Cuando llegaron al santuario de Cuatro Ciénegas, los ejemplares se alimentaron de plantas no originarias de la región, que eran las disponibles en ese momento, mencionó.

Al mismo tiempo, en su pelaje transportaban semillas dispersadas por el viento, las cuales esparcían mientras corrían o caminaban. Estas germinaron gracias a la mayor humedad que había, propiciada por las cuencas formadas con sus pisadas.

El especialista destacó otro beneficio: el bisonte desprende abundante pelaje, que es aprovechado por aves, como los gorriones, para construir sus nidos y de esta manera incrementó también la población de aves en la zona.

 “La suma de todos estos factores ha permitido una notable restauración del ecosistema, una muestra de cómo la presencia del bisonte devuelve vida al desierto”, destacóEl director de Vida Silvestre del MUDE recordó que en Cuatro Ciénegas hubo bisontes hace aproximadamente 160 años y destacó que, al regresar a su antiguo hábitat, estos animales están transformando positivamente el ecosistema del santuario.

“Esa es la importancia de respetar el equilibrio natural, porque todo está conectado”, subrayó.

El origen del programa de bisontes. Fernando Toledo explicó que en el 2017 el Museo del Desierto recibió al primer ejemplar proveniente de un parque de Nuevo Laredo.

El objetivo inicial era mostrar al mamífero terrestre más grande de Norteamérica y difundir su relevancia histórica en el desierto chihuahuense.

Posteriormente llegó una hembra y se conformó el santuario con apoyo de la Fundación Cuatro Ciénegas.

“Primero llegó Fidencio, el macho, y después recibimos a Hortensia, su pareja”, recordó Toledo.

Indicó que el museo ha trasladado a esta reserva a los ejemplares nacidos en sus instalaciones para garantizar condiciones adecuadas de conservación y desarrollo; sin embargo, el programa ha sido tan exitoso que incluso en el santuario han comenzado a nacer nuevas crías.

Hoy, el sitio alberga una manada de 54 ejemplares en un espacio diseñado para preservar la especie y favorecer la restauración ecológica.

Similitudes con el lobo mexicano

Toledo destacó que la dinámica de Cuatro Ciénegas guarda paralelismos con el caso del lobo mexicano.

Aunque esta especie aún no ha sido liberada en Coahuila, estudios demuestran que su retorno a zonas naturales ha generado una recuperación ambiental significativa.

Explicó que el lobo, como depredador, regula la población de herbívoros. Su ausencia provocó un incremento descontrolado de estos animales, lo que derivó en erosión y pérdida de vegetación.

Con su regreso, se restableció el equilibrio ecológico, se favoreció el crecimiento de pastizales y ello permitió el retorno de otras especies como aves, anfibios y reptiles.

“Esta es una muestra de que, si eliminas un elemento de la cadena, tarde o temprano existe una consecuencia”, afirmó.

Retos y programas complementarios. El especialista reconoció que uno de los principales obstáculos para generar proyectos de conservación es la disponibilidad de terrenos, ya que gran parte de las áreas naturales pertenece a particulares. Aun así, existe interés en impulsar nuevos espacios para bisontes y lobos mexicanos.

“La misión del Museo del Desierto va mucho más allá de ser un espacio de exhibición. También trabajamos en conservación, educación y rehabilitación de especies que en ocasiones llegan heridas.

A la par, impulsamos programas como los del bisonte y el lobo mexicano, además de proyectos de investigación”, concluyó Fernando Toledo.

Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX

ver en sitio completo: El bisonte americano restaura el ecosistema en Cuatro Ciénegas