La muerte de Ian Gael exhibe vacío de responsabilidad en escuelas de Coahuila

— Mario Alemán 27/05/2026

Protección Civil Municipal se deslinda; Educación reconoce que hasta 75% de escuelas presentan riesgos estructurales .

La muerte del pequeño Ian Gael Hernández Guel, de apenas seis años, ocurrida tras el colapso de un columpio en el jardín de niños María Helena Chanes de Monclova, no solo provocó indignación y dolor en Coahuila. La tragedia abrió un debate urgente sobre una pregunta que, hasta ahora, parecía no tener una respuesta clara: ¿quién es realmente responsable de revisar que los juegos infantiles y la infraestructura escolar sean seguros?

Mientras la comunidad educativa sigue conmocionada y la Fiscalía General del Estado mantiene abierta la investigación, las declaraciones de autoridades municipales, estatales y directivos escolares exhiben un escenario de responsabilidades fragmentadas, protocolos dispersos y escuelas envejecidas donde los riesgos parecen haberse normalizado.

El caso escaló rápidamente porque, más allá del accidente, reveló algo más profundo: no existe claridad pública sobre quién debe inspeccionar, autorizar, retirar o clausurar estructuras peligrosas dentro de los planteles educativos.

“Eso le compete a Protección Civil Escolar”: Municipio se deslinda

El primero en marcar distancia fue el director de Protección Civil de Monclova, Pedro Alvarado, quien aseguró que la revisión de juegos infantiles y estructuras escolares no corresponde directamente a la dependencia municipal.Según explicó, esa responsabilidad recae en el área de Protección Civil Escolar perteneciente a la Secretaría de Educación.“Hay un departamento especial, que es el departamento de Protección Civil Escolar, entonces ellos son los que tienen la batuta en ese sentido”.

El funcionario aclaró que Protección Civil Municipal únicamente interviene cuando existe un reporte ciudadano o una solicitud específica para inspeccionar algún riesgo en escuelas.Detalló que regularmente atienden situaciones relacionadas con fenómenos naturales, como árboles caídos, bardas afectadas o estructuras dañadas por fuertes vientos.“Cuando nos llaman a revisar algo, revisamos, hacemos un levantamiento y pasamos la información, y ellos actúan”.Incluso confirmó que antes de la tragedia no existía ningún reporte previo relacionado con los juegos infantiles del kínder donde murió Ian Gael.“¿Y de esta escuela no les habían llamado para revisar antes?” “No, no”.

Las declaraciones del funcionario municipal dejan una primera línea clara: el Ayuntamiento sostiene que la supervisión preventiva dentro de las escuelas no es una función directa municipal, sino educativa.

Educación reconoce crisis estructural en escuelas Subsecretaria de la SEC

Sin embargo, desde el Gobierno estatal la postura fue distinta. La subsecretaria de Planeación Educativa de la Secretaría de Educación de Coahuila, María del Carmen Ruiz Esparza, reconoció públicamente que entre el 70 y 75 por ciento de las escuelas del estado presentan algún tipo de riesgo en infraestructura.

La declaración encendió aún más las alarmas.

 “Sabemos que nuestras escuelas en el estado todas tienen problemas de infraestructura porque el 85 por ciento de los planteles tienen más de 50 años construidas”.

La funcionaria informó que actualmente se trabaja en un atlas estatal de riesgo para detectar condiciones inseguras en planteles educativos, incluyendo: estructuras deterioradas, instalaciones eléctricas, zonas vulnerables, y elementos considerados peligrosos para estudiantes.

La admisión oficial coloca el problema en una dimensión mucho más amplia: no se trata de un caso aislado, sino de una red escolar envejecida que requiere mantenimiento constante.

El punto crítico: los juegos infantiles “no siempre son oficiales”

Uno de los elementos más delicados de las declaraciones de Educación fue el relacionado con los juegos infantiles.Ruiz Esparza explicó que muchos columpios y estructuras recreativas no forman parte originalmente de la infraestructura oficial del plantel, ya que en diversos casos fueron instalados por padres de familia o mediante programas antiguos de equipamiento escolar.

Eso complica, según dijo, los procesos de control, mantenimiento y retiro. “Algunos juegos pudieron haber sido colocados hace más de 20 años”.

La funcionaria añadió otro dato revelador: retirar estructuras peligrosas requiere autorización de asambleas escolares, situación que en ocasiones provoca resistencia aun cuando existan riesgos evidentes.La declaración exhibe un vacío administrativo importante: si los juegos no siempre son considerados infraestructura oficial y además requieren aprobación colectiva para ser removidos, entonces la supervisión puede quedar atrapada entre trámites, desacuerdos y omisiones.

La tragedia evidenció que la responsabilidad está distribuida entre varias instancias, pero ninguna aparece públicamente como autoridad única y directa para certificar que un juego infantil es seguro antes de ser utilizado por menores.

Fiscalía determinará responsabilidades

Por su parte, el subsecretario de Educación en Coahuila, Hugo Lozano, señaló que será la Fiscalía General del Estado quien determine cómo ocurrió exactamente el accidente y si existió alguna responsabilidad derivada de la infraestructura escolar.

Explicó que la Secretaría de Educación mantiene colaboración total con las investigaciones ministeriales.“No emitiremos conclusiones hasta que la Fiscalía concluya los peritajes correspondientes”.

El funcionario confirmó además que: continúan suspendidas temporalmente las clases, existe apoyo psicológico para la familia, y se analiza la posibilidad de retirar estructuras peligrosas en planteles educativos.“Cualquier estructura que represente peligro para los estudiantes podrá retirarse inmediatamente”.“Los accidentes ocurren en segundos”: la voz de las directoras

Desde el sector educativo también surgió otra postura. La directora del Jardín de Niños Héroes de Chapultepec en Nueva Rosita, Rosa Edilia Valero López, defendió que los docentes sí cuentan con protocolos de actuación ante accidentes.

Explicó que: existen bitácoras de incidentes, autorizaciones firmadas por padres, y coordinación inmediata para atención médica.

Sin embargo, reconoció las dificultades reales de supervisar a decenas de menores al mismo tiempo durante el recreo.“Los niños están arriba, abajo, a un lado, al otro… no son suficientes los ojos para estar cuidándolos”.

La directora también expresó que actualmente muchos maestros sienten que son señalados directamente cuando ocurre una tragedia.

“Últimamente eso es lo que yo siento, que somos atacados los maestros” finalizo.

Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX

ver en sitio completo: La muerte de Ian Gael exhibe vacío de responsabilidad en escuelas de Coahuila