— Daniela Cordova 27/05/2026
Vendedora ambulante de taquitos de olla
Con un triciclo lleno de tacos de olla y largas jornadas bajo el sol, Doña Celia recorre diariamente calles de Monclova para llevar el sustento a casa y construir un mejor futuro para su hijo Kevin Eduardo. Su historia refleja el esfuerzo de una madre trabajadora que no se rinde pese al cansancio, las altas temperaturas y las dificultades económicas.
Después de trabajar varios años en Cuatro Ciénegas, decidió mudarse a Monclova buscando mayores oportunidades. Hoy, vecinos del sector Hacienda Miravalle ya la conocen por su dedicación, pero también por la ternura con la que comparte cada tarde junto a su hijo, quien disfruta acompañarla en el triciclo cuando sale de la escuela.
¿Cómo comenzó a vender tacos de olla?
“Empecé porque necesitaba trabajar para sacar adelante a mi hijo. Uno como mamá tiene que buscar la manera de salir adelante, aunque las cosas estén difíciles. Primero trabajé en Cuatro Ciénegas durante muchos años y después decidí venirme para Monclova porque aquí había más movimiento y más oportunidad de vender.”
¿Cuánto tiempo tiene trabajando de esta manera?
“Ya tengo más de diez años trabajando en esto. Ha sido pesado, pero también bonito porque gracias a este trabajo he podido sacar adelante a mi niño y nunca nos ha faltado lo básico.”
¿Cómo es su rutina diaria?
“Me levanto temprano todos los días para preparar todo lo de los tacos de olla, acomodar el triciclo y también preparar a mi hijo para la escuela. Primero está él. Lo llevo a clases y después ya me vengo a trabajar.”
¿A qué hora comienza a vender?
“Como a las diez de la mañana ya estoy instalada. La gente ya sabe dónde encontrarme y muchos clientes ya me conocen desde hace tiempo.”
¿Ha sido complicado trabajar mientras cuida a su hijo?
“Sí, bastante. Hay días muy cansados, días donde hace mucho calor o donde casi no hay ventas, pero una no se puede detener. Como mamá tienes que seguir adelante aunque estés agotada.”
¿Cómo se llama su hijo?
“Se llama Kevin Eduardo y es mi único hijo. Solamente somos él y yo por eso le hechamos muchas ganas.”
¿Le gusta acompañarla mientras trabaja?
“Sí, mucho. Él disfruta mucho andar conmigo en el triciclo. Cuando sale de la escuela ya quiere venirse conmigo y vamos recorriendo las calles juntos.”
¿Qué hacen mientras anda trabajando?
“Vamos platicando, riéndonos o viendo a la gente pasar. A veces él me ayuda y les dice a las personas que traigo tacos de olla. Le gusta sentirse parte de mi trabajo.”
¿Qué siente cuando su hijo la acompaña?
“Me da mucha felicidad porque aunque ando trabajando, también paso tiempo con él. Son momentos sencillos, pero muy bonitos para nosotros.”
¿Quién la ayuda con el cuidado de Kevin?
“A veces mi papá me apoya mucho. Va por él a la escuela o me lo trae donde estoy trabajando. Gracias a Dios cuento con el apoyo de mi familia.”
¿Trata de evitar que esté mucho tiempo bajo el sol?
“Sí, claro. A veces prefiero que se quede con su abuelita porque hace mucho calor, pero hay días que él quiere estar conmigo y pues me acompaña un rato.”
¿De manera personal qué sueña para Kevin Eduardo?
“Quiero que estudie mucho y que salga adelante. Yo no quiero que batalle como yo he batallado. Todo este esfuerzo es para que él tenga una mejor vida.”
¿Qué es lo más difícil de su trabajo?
“El cansancio y estar tantas horas bajo el sol, pero cuando veo a mi hijo contento siento que todo vale la pena.”
¿Alguna vez ha pensado en dejar de trabajar en las calles?
“No, porque tengo que seguir luchando por mi hijo. Mientras Dios me dé fuerzas voy a seguir trabajando para él.”
¿Qué es lo que más le motiva todos los días para seguir trabajando?
“Mi hijo. Cuando me siento cansada o preocupada, pienso en él y se me quitan las ganas de rendirme. Verlo feliz, verlo sano y verlo echándole ganas en la escuela es lo que me impulsa todos los días a levantarme temprano y salir a trabajar.”
¿Qué es lo que más disfruta cuando anda en el triciclo con Kevin?
“Me gusta mucho porque vamos juntos platicando. Él me cuenta cómo le fue en la escuela, qué hizo con sus amigos o qué aprendió. Aunque ande trabajando, siento que también paso tiempo de calidad con él y eso para mí vale muchísimo.”
¿Qué le gustaría decirle a otras madres que también luchan solas por sus hijos?
“Que no se rindan. A veces la vida sí se pone muy difícil, pero los hijos son la fuerza más grande que uno puede tener. Aunque sea poquito a poquito, todo esfuerzo vale la pena cuando es para sacar adelante a la familia.”
Vecinos y clientes frecuentes aseguran admirar a Doña Celia por la manera en que diariamente sale a trabajar sin descuidar a su hijo.Sobre su triciclo no solamente transporta tacos de olla; también lleva sueños, sacrificios y el enorme amor de una madre que cada día lucha para darle un mejor futuro a Kevin Eduardo.
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