— Agencias 24/05/2026
No podía existir mejor manera de coronarse que haciéndolo en el estadio donde mejores resultados ha tenido durante los más recientes meses. Sí, aunque no sea su casa, el Olímpico Universitario pertenece al Cruz Azul.
La décima estrella llegó para La Máquina. Con poco tiempo en el banquillo celeste, Joel Huiqui ya escribió su nombre en la historia de la institución que lo vio crecer, formarse... Y ahora triunfar.
Con un dramático 1-2, el conjunto de La Noria derrotó a los Pumas en CU, se quedó con el Clásico de la Obsesión, con el orgullo de la capital y con lo más importante: El trofeo del Clausura 2026.
Los primeros minutos de la final se jugaron con demasiada cautela. Ambos equipos necesitaban asentarse en el terreno de juego, era su prioridad.
Poco a poco, La Máquina comenzó a carburar y generó peligro en la portería auriazul; sin embargo, ahí estaba Keylor Navas.
De nueva cuenta, el portero costarricense fue factor para que los felinos no recibieran gol.
Y en un contragolpe, sin merecerlo del todo, los Pumas se fueron al frente en el marcador, con un golazo de Robert Morales (30’).
"La Pantera" apareció con un estupendo disparo desde las inmediaciones del área y perforó la cabaña de Kevin Mier.
Para el segundo tiempo, los locales salieron con el objetivo de ampliar el marcador. Lo consiguieron, pero el tanto de Juninho Vieira no subió al marcador. Primera decisión fuerte tomada por el árbitro central Daniel Quintero.
Inmediatamente, La Máquina empató el marcador, con un autogol de Rubén Duarte (53’).
Álvaro Angulo despejó un peligroso centro, pero el balón se estrelló en el defensa central español y se dirigió a la cabaña de Keylor.
Cuando todo indicaba que se jugarían los tiempos extra, Uriel Antuna fue expulsado (93’) y dejó a los Pumas con un jugador menos.
Rodolfo Rotondi apareció para darle el título a los celestes (95’). Las más de 40 mil personas en el Olímpico Universitario no podían creerlo... El Cruz Azul se volvió a coronar en El Pedregal.
De la mano de Huiqui, la décima ya duerme en La Noria. Para los Pumas y Efraín Juárez, la película no tuvo el desenlace que deseaban, porque apreció un villano que les hizo vivir su peor pesadilla.
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