— Agencias 24/05/2026
Aunque cada año millones de personas intentan dejar el tabaco, abandonar este hábito sigue siendo uno de los retos más difíciles en salud pública. Esto no se debe solo a la falta de voluntad, sino a la combinación de una fuerte dependencia física a la nicotina y a conductas emocionales y sociales que se han reforzado con el tiempo.
En México, la Secretaría de Salud calcula que hay alrededor de 17.3 millones de fumadores y advierte un incremento en el consumo entre adolescentes de 12 a 17 años, lo que ha generado preocupación entre especialistas y autoridades, quienes enfatizan la necesidad de estrategias eficaces para dejar el cigarro.
La dificultad para abandonar el hábito se explica en gran parte por los efectos de la nicotina en el cerebro, ya que esta sustancia modifica los mecanismos relacionados con el placer y el bienestar. Con el uso continuo, el cuerpo se acostumbra y requiere dosis frecuentes para mantener esas sensaciones, generando adicción.
Cambios al dejar de fumar
Las primeras reacciones aparecen pocas horas después del último cigarro. A partir de ahí surgen los síntomas de abstinencia, que suelen alcanzar su punto máximo entre el segundo y tercer día. La Dra. Nancy Rigotti señala que estos síntomas disminuyen progresivamente en semanas y casi desaparecen en un mes, aunque durante ese tiempo pueden dificultar el proceso.
Entre los síntomas más comunes están:
Ansiedad e irritabilidad Fuerte deseo de fumar Problemas de sueño Aumento del apetito Dificultad para concentrarse
Además, fumar no solo es una adicción física, sino también un hábito ligado a rutinas diarias como tomar café, convivir o enfrentar el estrés.
Por qué ocurren recaídas
Un error frecuente es creer que el cigarro reduce el estrés. En realidad, muchas veces solo alivia temporalmente los síntomas de abstinencia por falta de nicotina. Por eso, ciertos estímulos cotidianos —como estar con otros fumadores o repetir hábitos asociados— pueden reactivar el deseo de fumar incluso semanas después.
Las cifras reflejan esta dificultad: cerca del 70 % de los fumadores en México quiere dejarlo, pero solo alrededor del 10 % lo consigue sin ayuda.
Estrategias efectivas
La evidencia médica indica que la mejor manera de dejar de fumar es combinar tratamiento profesional, apoyo psicológico y cambios en el estilo de vida. Intentarlo sin acompañamiento reduce mucho las probabilidades de éxito; de hecho, solo cerca del 7 % logra mantenerse sin fumar durante un año sin apoyo.
Tratamientos disponibles
Los especialistas recomiendan un enfoque integral que incluya:
Parches, chicles o pastillas de nicotina Medicamentos como bupropión y vareniclina
Estas opciones ayudan a disminuir el deseo de fumar y los síntomas de abstinencia, especialmente cuando se combinan.
Apoyo conductual
El componente emocional es clave. La terapia conductual busca modificar hábitos y enseñar estrategias para manejar los detonantes, como:
Identificar situaciones de riesgo Cambiar rutinas asociadas al tabaco Hacer ejercicio Buscar apoyo social o profesional Evitar ambientes con humo
Beneficios de dejar el tabaco
Los efectos positivos aparecen rápidamente: mejora la respiración, aumenta la energía y disminuye la fatiga. A largo plazo, reduce el riesgo de enfermedades como cardiopatías, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, diabetes y diversos tipos de cáncer. Incluso en personas que fumaron por años, el riesgo cardiovascular disminuye poco tiempo después de dejarlo.
Un proceso que requiere preparación
No existe una única fórmula para abandonar el cigarro, pero entender la adicción y reconocer los factores personales que la mantienen puede aumentar las probabilidades de éxito. Aunque es un proceso complejo, los beneficios para la salud comienzan antes de lo que muchos imaginan.
Panorama global
El World Health Organization ha señalado avances importantes: el número de fumadores en el mundo bajó de 1,380 millones en 2000 a 1,200 millones en 2024, aunque aún uno de cada cinco adultos consume tabaco.
Su director, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha advertido que, pese a estos avances, la industria tabacalera impulsa nuevos productos con nicotina, especialmente dirigidos a jóvenes, lo que representa un nuevo desafío.
En México, las autoridades han reforzado medidas regulatorias, incluyendo restricciones a la publicidad y promoción de productos de tabaco, con el objetivo de facilitar el abandono del hábito y reducir las recaídas.
En conjunto, dejar de fumar implica enfrentar tanto una dependencia física como patrones conductuales arraigados, pero cada intento representa un paso importante hacia una mejor salud y calidad de vida.
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