Vanessa Fernández Tonone impulsa ayuda social desde AGATA y el gobierno municipal

— Penélope Cueto 24/05/2026

Saltillo, Coahuila, 24 de mayo de 2026.- Vanessa Fernández Tonone ha construido, durante más de una década, una trayectoria donde el servicio público y el trabajo altruista se entrelazan de forma constante. Desde la Fundación AGATA ha impulsado apoyos para comunidades rurales y sectores vulnerables mediante alimentos, bicicletas, medicamentos y programas sociales y desde el Instituto Municipal de las Mujeres, sostiene que el reto principal es mantener una atención cercana, humana y efectiva hacia la ciudadanía.

 

¿Cómo nació la Fundación AGATA?Todo comenzó alrededor de 2010. Éramos un grupo de amigas que solo queríamos ayudar. Íbamos a ejidos a llevar alimentos, ropa y apoyos como actas de nacimiento. También hacíamos colectas en Navidad y en el Día del Niño. Después nació el proyecto “Biciclaus”, que consiste en reunir bicicletas nuevas o usadas en buen estado para entregarlas a niños y adolescentes de comunidades rurales.

 

¿Por qué decidiste empezar a ayudar en comunidades rurales?Porque desde el inicio vimos muchas necesidades en los ejidos. Empezamos a llevar apoyos básicos y nos dimos cuenta de lo mucho que hacía falta acompañamiento constante.

 

¿En qué momento surgió el proyecto de las bicicletas?Cuando varios adolescentes nos dijeron que necesitaban bicicletas para trasladarse entre ejidos y poder estudiar. Entendimos que no era un lujo, sino una herramienta para su educación.

 

¿Cuándo se formalizó la asociación?Entre 2016 y 2017, una amiga muy querida, Laura Orozco, quien ya falleció, me ayudó con el acta constitutiva y el proceso legal. Así nació la Asociación de Gente Activa Trabajando con Amor y de ahí viene el nombre de AGATA.

 

¿Qué significa para ustedes trabajar de manera altruista?Significa hacerlo con el corazón. Nadie en la fundación recibe sueldo. Siempre buscamos gestionar apoyos para la gente.

 

¿A cuántas familias han beneficiado?Creo que entre cuatro mil y cinco mil familias. Hemos llegado a ejidos como Hormigas, El Jasminal, Mezquite, Tanque de Emergencia y La Aventura.

 

¿Quiénes respaldan estos proyectos?Aguas de Saltillo y Davisa nos apoyan cada año. También muchas personas de la sociedad civil donan ropa, juguetes y artículos en buen estado.

 

¿Cuál ha sido el proyecto más significativo para ti?Todos. Me gusta mucho el Biciclaus, pero otro muy especial es “Cuarentena Solidaria”. Nació durante la pandemia de Covid-19, cuando muchas personas perdieron su empleo o no podían salir a trabajar. Apoyamos a madres solteras, adultos mayores y viudas con despensas, medicamentos, pañales y aparatos ortopédicos. También ayudamos a un circo que quedó varado en Saltillo. El programa ha continuado desde entonces.

 

¿Qué te ha motivado a seguir tantos años en este trabajo social?Ver que la ayuda realmente cambia vidas y que la gente sigue necesitando acompañamiento constante.

 

¿En algún momento has pensado en dejar este trabajo social?Nunca. Ahora mis hijos también participan y quieren continuar ayudando.

 

¿De dónde nace tu vocación de servicio?Desde muy pequeña. Mi mamá nos enseñó a compartir. Vivíamos junto a una colonia con muchas necesidades y llevábamos ropa, juguetes y cosas útiles. Nos enseñó a dar cosas buenas, no lo que ya no servía. También descubrí la historia de mi abuelo, Fernando Tonone, quien fue médico en Saltillo y participaba en brigadas de salud en ejidos como un apoyo social.

¿Qué cargos has ocupado en el gobierno y qué te han dejado?He trabajado en Cero Marginación, áreas administrativas y en la oficina de pasaportes de Relaciones Exteriores. Ahí ayudamos a personas sin documentos, deportistas y personas con discapacidad. Siempre he visto que sí se pueden hacer las cosas cuando hay voluntad de servicio.

 

¿Cómo llegaste al Instituto Municipal de las Mujeres?Por una amistad de muchos años con el alcalde. Me invitó a participar y después a integrarme al Instituto. Para mi ha sido un gran privilegio poder colaborar desde esta trinchera.

 

¿Cómo combinas tu trabajo en el Instituto con AGATA?Se conectan mucho. Desde el Instituto podemos ayudar a mujeres que necesitan pañales, ropa para bebés o apoyos urgentes.

 

¿Cómo puede colaborar la ciudadanía con AGATA?Nos pueden contactar por Instagram o Facebook. Nosotros pasamos por las donaciones. Todo sirve siempre que esté en buenas condiciones.

 

¿Qué casos te han marcado más en tu trabajo?Uno de “Biciclaus”. Fuimos a un ejido y vimos a un niño de unos ocho años cuidando ovejas. Le regalamos una bicicleta, pero no sabía usarla porque nunca había tenido una. Le enseñamos y después ya la usaba mientras pastoreaba.

 

¿También apoyan a otras asociaciones?Sí. Estamos organizando una vendimia con causa en Parras el 13 de junio, llamada Van Vendimia, para apoyar a una asociación que atiende a niños con discapacidad y busca construir un área de hidroterapia.

 

¿Qué otras acciones realizan actualmente?Estamos instalando áreas lúdicas en el Instituto de las Mujeres. Necesitamos materiales didácticos, tapetes y juegos, por lo que invitamos a la ciudadanía a sumarse.

 

¿Cuál es tu principal reto hoy?Que todos los servidores públicos trabajen con verdadera cultura de servicio, con empatía y compromiso.

Antes de cerrar, Vanessa Fernández Tonone insiste en que el trabajo social necesita más personas dispuestas a involucrarse. Afirma que mientras exista voluntad de ayudar, siempre habrá esperanza y soluciones.

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