— Agencias 23/05/2026
Despertar con cansancio, ansiedad o antojos intensos no siempre significa que dormiste mal; en muchos casos, el problema comienza desde los primeros minutos del día. Especialistas en salud hormonal, como los de la Mayo Clinic y la Cleveland Clinic, explican que el cortisol —la llamada “hormona del estrés”— sigue un ritmo natural que puede alterarse fácilmente por hábitos cotidianos.
El inconveniente es que muchas personas repiten estas conductas sin darse cuenta de que activan el estado de alerta desde que despiertan. Aunque el cortisol es necesario para iniciar el día con energía, niveles elevados por mucho tiempo pueden causar fatiga, irritabilidad, problemas de sueño y aumento de peso. De hecho, uno de los errores más comunes ocurre incluso antes de levantarse de la cama.
A continuación, algunos hábitos matutinos que pueden elevar el cortisol sin que lo notes:
Revisar el celular al despertar
Tomar el teléfono inmediatamente expone al cerebro a notificaciones, noticias y estímulos que activan el estrés. Además, la luz azul interfiere con el equilibrio hormonal, favoreciendo ansiedad desde temprano.
Saltarse el desayuno o tomar solo café
Consumir café en ayunas puede aumentar el cortisol, ya que el cuerpo ya lo produce naturalmente al despertar. Sin alimentos, también se altera la glucosa, provocando nerviosismo y bajones de energía después.
Usar varias alarmas
Posponer la alarma varias veces interrumpe el sueño y activa repetidamente el sistema de alerta. Esto genera un despertar desordenado y aumenta la sensación de cansancio.
Empezar el día con pensamientos negativos
Pensar en problemas o preocupaciones activa respuestas de estrés, ya que el cerebro reacciona como si enfrentara una amenaza real, elevando el cortisol.
No exponerse a la luz natural
La falta de luz solar en la mañana altera el ritmo circadiano. La luz natural ayuda a regular el cortisol y la melatonina, mejorando energía y estado de ánimo.
Iniciar el día con prisas
Levantarse tarde y correr genera una respuesta de “emergencia” en el cuerpo. Esto eleva el estrés desde temprano y puede afectar el rendimiento durante el día.
Consumir demasiada azúcar
Desayunos ricos en azúcar provocan picos y caídas de glucosa, lo que el cuerpo interpreta como estrés, aumentando el cortisol y generando más antojos.
No hidratarse
Después de dormir, el cuerpo está deshidratado. No beber agua puede aumentar la fatiga y el estrés físico, ya que el organismo entra en modo de alerta.
No tener un momento de calma
Pasar directamente a actividades exigentes sin pausa mantiene el sistema nervioso activado. Unos minutos de tranquilidad ayudan a regular el estrés desde el inicio del día.
Conclusión
Las primeras horas de la mañana influyen más de lo que parece en el equilibrio hormonal. Pequeños cambios en la rutina matutina pueden ayudar a mantener el cortisol en niveles saludables y mejorar tanto la energía como el bienestar a lo largo del día.
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