— Agencias 20/05/2026
De acuerdo con el especialista Ruiz, entrenar en ayunas no tiene efectos “mágicos” ni implica automáticamente una mayor pérdida de grasa.
Según explicó, este método no garantiza resultados por sí solo, aunque podría ser una alternativa en personas con objetivos de salud o control de peso, siempre que se trate de ejercicios de baja intensidad y se observe la respuesta individual del cuerpo.
Respuesta del cuerpo y rendimiento
El experto advirtió que esta práctica puede no ser adecuada para rutinas exigentes, como el entrenamiento de fuerza o ejercicios de alta intensidad. En esos casos, muchas personas experimentan menor rendimiento, levantan menos peso y se fatigan con mayor rapidez si no han comido previamente.
También señaló que cada organismo reacciona de forma diferente, por lo que no todos obtienen los mismos beneficios o resultados con el entrenamiento en ayunas.
Adaptación progresiva
Ruiz recomendó que, en caso de querer probar este tipo de entrenamiento, la adaptación debe ser gradual. Cambiar de forma brusca la rutina alimentaria y de ejercicio puede generar efectos negativos, ya que el cuerpo está acostumbrado a ciertos horarios y niveles de energía.
Asimismo, destacó que los deportistas de alto rendimiento suelen contar con supervisión médica y nutricional, algo que no es común en la mayoría de las personas, por lo que las recomendaciones deben personalizarse según cada caso.
Evidencia y consideraciones científicas
De acuerdo con la revista especializada Sports Medicine, los efectos del entrenamiento en ayunas dependen del tipo de ejercicio, su duración y la experiencia de la persona. Algunos estudios indican que este enfoque puede favorecer la oxidación de grasas en actividades aeróbicas suaves, pero puede perjudicar el rendimiento en ejercicios intensos o de fuerza.
Los expertos también advierten que una transición rápida al ayuno puede provocar mareos, bajadas de glucosa y disminución del rendimiento, especialmente en personas no acostumbradas.
Recomendaciones generales
En actividades suaves como caminar o movilidad, puede ser tolerable en algunas personas. En entrenamientos de fuerza o alta intensidad, se recomienda comer antes para asegurar energía y evitar fatiga. Si se decide probarlo, debe hacerse de forma progresiva y observando cómo responde el cuerpo. Es fundamental contar con orientación profesional antes de modificar hábitos de alimentación o entrenamiento.
En conclusión, el entrenamiento en ayunas no es una estrategia universal ni garantiza mejores resultados. Su utilidad depende del contexto individual, del tipo de ejercicio y del acompañamiento adecuado.
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