— Agencias 20/05/2026
Mientras muchos padres intentan que sus hijos consuman verduras mediante trucos como ocultar sabores o dar recompensas, una investigación reciente sugiere un enfoque distinto: la exposición desde etapas muy tempranas.
De acuerdo con el periódico The Guardian, científicos de la Universidad de Durham encontraron que el gusto por ciertos vegetales puede empezar a formarse incluso antes del nacimiento, influido por los alimentos que consume la madre durante el embarazo y que el feto percibe a través del líquido amniótico. Este hallazgo plantea nuevas ideas sobre cómo la alimentación materna puede influir en las preferencias alimentarias de los hijos.
Cómo se llevó a cabo el estudio
En este contexto, el equipo liderado por Nadja Reissland realizó un experimento con mujeres embarazadas a quienes se les administraron cápsulas con polvo de zanahoria o col rizada en las últimas semanas de gestación. Posteriormente, observaron mediante ecografías cómo reaccionaban los fetos ante estos sabores y, tras el nacimiento, analizaron las expresiones faciales de los bebés al probar esos mismos alimentos tanto a las tres semanas como a los tres años de edad.
Los resultados mostraron que los niños que estuvieron expuestos a un sabor específico antes de nacer tendían a aceptarlo mejor después, en comparación con aquellos que no tuvieron ese contacto. Además, esa preferencia parecía mantenerse durante los primeros años de vida, lo que sugiere que la exposición prenatal puede influir en elecciones alimentarias futuras. Según explicó Reissland, experimentar ciertos sabores al final del embarazo podría generar recuerdos duraderos relacionados con el gusto y el olfato.
Asimismo, los investigadores consideran que estos descubrimientos podrían tener implicaciones en salud pública. Se plantea que el uso de suplementos con vegetales durante el embarazo podría fomentar hábitos alimenticios más saludables en la infancia. No obstante, la especialista aclaró que aún se trata de resultados preliminares y que es necesario realizar estudios más amplios, además de adaptar estas estrategias a diferentes contextos culturales y dietas, como aquellas con alto consumo de pescado en países como Japón.
Opiniones adicionales y próximos pasos
Por su parte, la Dra. Beyza Ustun-Elayan señaló que estos hallazgos abren nuevas posibilidades para diseñar intervenciones nutricionales durante el embarazo que influyan positivamente en la alimentación infantil a largo plazo. En la misma línea, el Dr. Benoist Schaal confirmó que los fetos son capaces de percibir sabores provenientes de la dieta materna, lo que podría moldear sus preferencias durante varios años.
Sin embargo, los propios autores reconocen que el estudio se realizó con una muestra limitada y que es necesario replicarlo a mayor escala. El trabajo, publicado en la revista Developmental Psychobiology bajo el título “¿Los fetos humanos forman recuerdos quimiosensoriales duraderos?”, sugiere que este fenómeno no se limita solo a verduras como la zanahoria o la col rizada, sino que podría aplicarse a una gran variedad de sabores presentes en la alimentación materna.
Finalmente, los investigadores buscan profundizar en cómo otros alimentos, especias, hierbas e incluso componentes artificiales como los edulcorantes podrían influir en la memoria sensorial del feto y en sus preferencias futuras. Esta línea de estudio intenta determinar si los hábitos alimentarios, tanto saludables como perjudiciales, pueden establecerse desde el embarazo y si intervenir en la dieta de la madre podría convertirse en una estrategia preventiva en salud pública.
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