La Entrevista con Juan Emilio Aguilar “La China”

— Gilberto Ortiz 17/05/2026


A sus 65 años, Juan Emilio Aguilar, conocido en el futbol amateur como “La China”, continúa siendo una de las figuras más reconocidas dentro de las canchas de Piedras Negras. Originario de Nueva Rosita, padre de cuatro hijos y con toda una vida dedicada al deporte, asegura que el futbol no solo le dejó experiencias, sino también la satisfacción de servir a cientos de personas a lo largo de los años. Actualmente sigue arbitrando partidos y pintando hasta 23 campos deportivos en un solo día, labor que realiza únicamente por amor al deporte.

—¿Cómo inició su historia en el futbol y qué ha significado para usted dedicarle gran parte de su vida?

“Desde joven me gustó mucho el futbol y poco a poco me fui acercando más a las canchas. Primero empecé ayudando en algunos partidos y después descubrí el arbitraje, algo que me apasionó porque sentía que también formaba parte importante del juego. Con el tiempo el futbol se convirtió prácticamente en mi vida, porque gracias a este deporte conocí muchísima gente, aprendí muchas cosas y también encontré una manera de ayudar a los demás. Siempre he pensado que el deporte puede cambiar la vida de los niños y jóvenes, mantenerlos ocupados y alejados de problemas. Para mí el futbol representa disciplina, esfuerzo y respeto, valores que trato de transmitir cada vez que trabajo en una cancha.”

—¿Cómo fue su llegada a Piedras Negras y de qué manera comenzó a involucrarse en las ligas locales?

“Llegué a Piedras Negras en el año 2004 y empecé arbitrando en la liga estudiantil del profesor Lozada. Recuerdo que eran alrededor de 64 equipos y había muchísimo movimiento todos los fines de semana. Fueron tiempos de mucho trabajo, pero también de mucho aprendizaje porque aquí el futbol amateur tiene bastante fuerza y la gente vive con mucha pasión cada partido. Poco a poco me fui ganando la confianza de jugadores, entrenadores y organizadores, y eso me motivó a seguir adelante. Yo siempre traté de hacer bien mi trabajo y de mantener el respeto dentro y fuera de la cancha.”

—¿Qué papel tuvo el impulso al deporte infantil dentro de su trayectoria?

“Una de las cosas que más satisfacción me ha dejado es trabajar con niños y jóvenes. Desde el 2005 empecé a impulsar el deporte en la colonia Doctores, ayudando a organizar partidos y apoyando para que los muchachos tuvieran espacios donde jugar futbol. Muchos de esos niños crecieron jugando en esas ligas y ahora algunos son jugadores conocidos en el ámbito amateur e incluso semiprofesional. Ver eso me llena mucho de orgullo porque uno siente que aportó aunque sea un granito de arena para que salieran adelante. Siempre digo que promover el deporte de los niños deja una satisfacción muy grande porque sabes que estás ayudando a formar personas.”

—Además de arbitrar, también ayudó a formar nuevos silbantes. ¿Cómo recuerda esa experiencia?

“Fue una experiencia muy bonita porque logré enseñarles a varios muchachos lo que yo había aprendido con los años. Aproximadamente unos 12 árbitros que ahora son conocidos en la ciudad comenzaron aprendiendo conmigo. Yo siempre les decía que el arbitraje no se trata de pelear con la gente, sino de saber controlar un partido con respeto y carácter. También les enseñaba que había que prepararse y tomar las cosas con responsabilidad porque el árbitro representa autoridad dentro de la cancha. Me da gusto ver que varios de ellos siguieron creciendo y todavía continúan trabajando en diferentes ligas.”

—Durante varios años coordinó árbitros en una liga importante de veteranos. ¿Cómo fue esa etapa de su vida?

“Fue una etapa muy pesada, pero también muy importante para mí. Estuve ocho años como coordinador de árbitros en la Liga Auténtica de Veteranos y trabajábamos con alrededor de 45 árbitros para cubrir las tres categorías. Había que organizar horarios, acomodar partidos, resolver problemas y asegurarse de que todos cumplieran con su trabajo. Era mucha responsabilidad porque prácticamente todo dependía de una buena coordinación. A pesar del cansancio, disfrutaba mucho hacerlo porque todo era por amor al futbol y porque sabía que estaba ayudando a que las ligas funcionaran de la mejor manera.”

—Uno de los trabajos por los que más se le reconoce es el trazado y pintura de campos deportivos. ¿Cómo aprendió a hacerlo?

“Todo lo aprendí a pura práctica y amor al deporte. Nadie me enseñó exactamente cómo hacerlo, fui observando, midiendo y mejorando con el tiempo hasta agarrarle experiencia. Ya tengo alrededor de 18 años pintando campos deportivos y siempre trato de dejarlos bien hechos y reglamentarios. He trabajado en muchos lugares y algunos campos en sectores como Pedregal y Morros fueron trazados por mí. Cuando termino una cancha y veo que quedó bien marcada siento mucho orgullo porque sé que ahí van a jugar niños, jóvenes y adultos.”

—¿Cómo son sus jornadas de trabajo actualmente y qué lo motiva a seguir?

“Los sábados son los días más pesados porque empiezo desde las seis de la mañana y termino como a las seis de la tarde. Hay ocasiones en las que alcanzo a pintar entre 18 y 23 campos en un solo día, además de otros seis o siete entre viernes y domingo. Es un trabajo muy cansado porque son muchas horas bajo el sol, caminando y midiendo áreas, pero mientras tenga fuerzas voy a seguir haciéndolo. Lo que me motiva es el amor que le tengo al deporte y la satisfacción de saber que estoy ayudando a muchas personas. El futbol me ha dejado mucha satisfacción por haber apoyado y darle servicio a tanta gente. Yo siempre digo que soy como la carne de una hamburguesa, porque hago servicio para gente de arriba y gente de abajo. Aquí todos son importantes. Lo único que quiero es dejar huella de lo que hice de mi vida y que la gente recuerde que siempre trabajé con pasión y corazón por el deporte.”

Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX

ver en sitio completo: La Entrevista con Juan Emilio Aguilar “La China”