— Agencias 17/05/2026
La meditación es una práctica ancestral presente en distintas tradiciones espirituales y filosóficas, que consiste en enfocar la mente en el momento actual mediante técnicas como la respiración consciente, la repetición de palabras o la atención plena.
Aunque en sus orígenes estaba ligada al desarrollo espiritual, hoy en día se utiliza ampliamente como una herramienta para promover la calma y el bienestar emocional, incluso en contextos de estrés cotidiano.
Instituciones como Mayo Clinic destacan que puede realizarse en cualquier momento y lugar, sin necesidad de equipo especial. Por su parte, Cleveland Clinic subraya su carácter adaptable, ya que puede practicarse en silencio, en movimiento o con apoyo de frases o guías, según las preferencias de cada persona.
En esencia, meditar implica entrenar la mente para enfocarse o liberarse de pensamientos mediante técnicas mentales y físicas, lo que ayuda a tomar distancia de las preocupaciones diarias y desarrollar una mayor conciencia del presente. Actualmente, se considera una práctica complementaria que puede acompañar tratamientos médicos para mejorar la salud integral.
Diversos expertos coinciden en que la meditación ofrece beneficios tanto mentales como físicos. Su práctica regular se ha asociado con la reducción del estrés, la ansiedad y el dolor, además de mejorar la capacidad para manejar emociones negativas y favorecer el bienestar general.
También se ha observado que puede disminuir los niveles de cortisol, mejorar la memoria, la concentración y la regulación emocional. Investigaciones han mostrado que incluso puede modificar la forma en que el cerebro responde a situaciones estresantes.
Asimismo, algunos estudios indican que contribuye a reducir la percepción del dolor, mejorar la calidad del sueño, disminuir la presión arterial y la frecuencia cardíaca, así como fomentar cualidades como la creatividad y la paciencia.
Existen diversas formas de meditación, adaptadas a distintas necesidades y contextos. Entre ellas se encuentran la meditación guiada, que utiliza imágenes mentales; la repetición de mantras para enfocar la mente; la atención plena o mindfulness, centrada en observar el presente sin juzgar; y prácticas como el yoga o el taichí, que combinan movimiento y respiración.
Otras variantes incluyen la meditación contemplativa, enfocada en ideas o preguntas; la meditación emocional, que trabaja con sentimientos específicos; la visualización; la meditación trascendental, basada en mantras; y el yoga nidra, que busca una relajación profunda con la mente en estado consciente.
Los especialistas recomiendan iniciar en un ambiente tranquilo y con pocas distracciones, aunque destacan que es una práctica accesible para cualquier persona y puede integrarse fácilmente en la rutina diaria, ya sea en casa, en el trabajo o incluso durante traslados.
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