— Agencias 17/05/2026
Muchas personas con diabetes consideran añadir suplementos a su dieta diaria, y las proteínas en polvo suelen aparecer como una alternativa para ayudar a controlar la glucosa y favorecer el desarrollo muscular. Sin embargo, el creciente número de opciones disponibles hace necesario revisar con cuidado su composición y calidad antes de elegir.
De acuerdo con la dietista Kelsey Kunik, este tipo de suplemento puede contribuir a una absorción más lenta de los carbohidratos y proporcionar energía de forma más sostenida. No obstante, advierte que algunos productos contienen azúcares ocultos o carbohidratos adicionales que pueden perjudicar el control de la glucosa.
Los especialistas coinciden en que no todos los suplementos proteicos son iguales, por lo que recomiendan evaluar aspectos como la cantidad de azúcar, el tipo de edulcorante, la fuente de proteína y las certificaciones de calidad.
Uno de los principales puntos a vigilar es el contenido de azúcares añadidos. Algunos productos, especialmente los que sustituyen comidas, pueden aportar cantidades elevadas de carbohidratos por porción, lo que podría elevar los niveles de glucosa en sangre. Por ello, se sugiere optar por opciones con bajo contenido o sin azúcares añadidos.
En muchos casos, los productos sin azúcar utilizan edulcorantes como los alcoholes de azúcar (xilitol, eritritol o sorbitol), que generan un menor impacto en la glucosa. Aun así, su consumo excesivo puede provocar molestias digestivas, por lo que conviene probarlos con moderación al inicio.
Respecto al tipo de proteína, existen múltiples opciones como suero de leche, huevo o fuentes vegetales como guisantes, arroz o soja. El suero de leche, especialmente en su forma aislada, suele recomendarse por su pureza y menor contenido de lactosa y carbohidratos, aunque la elección depende de las necesidades individuales.
Otro aspecto relevante es la seguridad del producto. Algunos análisis han detectado la presencia de metales pesados en ciertos suplementos, lo que resalta la importancia de elegir productos con certificaciones independientes como NSF, USP o Informed Choice, que avalan su calidad y seguridad.
Para incorporarlos en la dieta, pueden mezclarse con líquidos como agua o leche, añadirse a alimentos como la avena o incluirse en preparaciones como batidos o snacks caseros. Aun así, los expertos subrayan que estos productos deben ser un complemento y no sustituir una alimentación equilibrada basada en alimentos naturales.
Finalmente, recomiendan contar con seguimiento profesional y monitorear regularmente los niveles de glucosa, para ajustar el consumo de suplementos de forma segura y evitar efectos no deseados.
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