— Agencias 16/05/2026
Las dietas basadas en alimentos de origen vegetal siguen acumulando respaldo científico por sus posibles beneficios en la salud del cerebro. Un estudio reciente, publicado el 12 de mayo de 2026 en la revista Neurology, encontró que las personas que adoptan una alimentación vegetal equilibrada podrían reducir su riesgo de padecer demencia y deterioro cognitivo con el paso del tiempo.
La investigación incluyó a 92,849 participantes con una edad promedio de 59 años, de los cuales más de la mitad eran mujeres. Los datos se obtuvieron mediante cuestionarios sobre hábitos alimenticios realizados en la década de 1990 y, en muchos casos, repetidos diez años después.
Los científicos dividieron las dietas en tres tipos: una basada en plantas en general (con menor consumo de productos animales), otra considerada saludable (rica en alimentos integrales como frutas, verduras y legumbres) y una versión menos saludable, con mayor presencia de productos refinados y azúcares añadidos.
Durante el seguimiento, evaluaron cuántos participantes desarrollaron enfermedad de Alzheimer u otras formas de demencia. Los resultados mostraron que quienes seguían una dieta vegetal de mejor calidad tenían un 32% menos riesgo de deterioro cognitivo y un 15% menos probabilidad de desarrollar demencia, en comparación con quienes consumían dietas vegetales con alto contenido de ultraprocesados.
El estudio refuerza hallazgos previos que vinculan este tipo de alimentación con menor riesgo de enfermedades como diabetes o hipertensión, y sugiere que también podría desempeñar un papel importante en la prevención de trastornos neurodegenerativos.
Los mayores beneficios se observaron en personas que consumían alimentos poco procesados y ricos en nutrientes, como cereales integrales, frutas, verduras, aceites vegetales, frutos secos y legumbres. En contraste, una dieta con azúcares añadidos, bebidas procesadas y granos refinados se asoció con peores resultados en la salud cerebral.
El creciente envejecimiento de la población ha impulsado el interés por estrategias que ayuden a prevenir la demencia. Según Alzheimer's Disease International, el número de personas con esta condición podría superar los 139 millones para 2050, lo que resalta la necesidad de medidas preventivas basadas en el estilo de vida.
De hecho, informes como el de la Comisión Lancet indican que hasta el 45% de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse mediante cambios en factores modificables, como la alimentación, el control del peso y la salud metabólica.
Especialistas subrayan que no basta con eliminar alimentos de origen animal, sino que la clave está en la calidad de la dieta. La doctora Heather Snyder ha señalado que los patrones alimenticios que favorecen la salud cardiovascular también benefician al cerebro, especialmente aquellos ricos en antioxidantes y grasas saludables.
Por otro lado, diversos estudios han advertido que el consumo elevado de alimentos ultraprocesados puede acelerar el deterioro cognitivo, lo que coincide con los resultados de esta investigación al mostrar que no todas las dietas vegetales ofrecen los mismos beneficios.
En conjunto, la evidencia sugiere que una alimentación basada en productos integrales, rica en nutrientes y baja en procesados, puede contribuir a proteger la función cerebral. Aunque no garantiza una prevención total, sí representa una estrategia relevante para reducir el riesgo de demencia y promover un envejecimiento más saludable.
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