— Redacción El Tiempo 27/03/2026
El Wall Ball se ha convertido en un ejercicio fundamental dentro del entrenamiento funcional actual, gracias a que combina en un solo movimiento la fuerza, la resistencia cardiovascular y la coordinación.
Consiste en realizar una sentadilla profunda seguida de un lanzamiento vertical de un balón medicinal contra una pared. Es muy utilizado tanto en rutinas de CrossFit como en competencias exigentes como Hyrox.
Al activar simultáneamente piernas, abdomen y parte superior del cuerpo, genera un alto gasto energético y favorece el desarrollo de potencia explosiva. Además, puede adaptarse a distintos niveles ajustando el peso del balón y la altura del objetivo.
En qué consiste el movimiento
Para ejecutar correctamente el Wall Ball, se inicia con una postura atlética: pies a la altura de los hombros y el balón sostenido frente al mentón. Desde ahí, se desciende en sentadilla manteniendo la espalda recta y el peso en los talones.
Luego, se realiza una extensión rápida del cuerpo impulsándose con las piernas y, en el punto más alto, se lanza el balón hacia la pared, generalmente a unos 3 metros en hombres y 2.7 metros en mujeres. La recepción debe ser controlada para enlazar de forma continua la siguiente repetición.
Expertos destacan que se trata de un ejercicio muy completo, ya que integra movimientos de sentadilla y empuje de hombros, optimizando el tiempo de entrenamiento y elevando la intensidad metabólica.
También es importante colocarse a una distancia adecuada de la pared —aproximadamente medio metro— para mantener una postura correcta y evitar sobrecargar la zona lumbar. Al recibir el balón, se debe amortiguar el impacto y aprovechar el impulso para iniciar la siguiente repetición de forma fluida.
Beneficios del entrenamiento
Incorporar el Wall Ball en una rutina mejora tanto la capacidad aeróbica como anaeróbica, debido al esfuerzo que implica movilizar grandes grupos musculares al mismo tiempo.
Además, fortalece músculos como cuádriceps, glúteos, isquiotibiales, hombros y pecho, lo que incrementa la demanda cardiovascular y favorece la quema de grasa.
Este ejercicio también contribuye a mejorar la coordinación, especialmente la óculo-manual, ya que exige precisión al lanzar y recibir el balón bajo fatiga. A su vez, fortalece el core, ayudando a estabilizar el cuerpo, proteger la columna y mejorar el rendimiento en otras actividades físicas.
En conjunto, el Wall Ball no solo desarrolla fuerza y resistencia, sino que también mejora el equilibrio, la postura y la prevención de lesiones.
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