— Agencias 12/02/2026
La aparición de RentAHuman.ai plantea un giro inquietante en el debate sobre la inteligencia artificial: en lugar de reemplazar a las personas, algunos sistemas de IA comienzan a contratar humanos para ejecutar tareas físicas que no pueden realizar por sí mismos. Creada por el ingeniero Alexander Liteplo, la plataforma permite que agentes de IA deleguen acciones en el mundo real —recoger paquetes, verificar direcciones, asistir a eventos o firmar documentos— a trabajadores humanos bajo demanda. Su lema resume la idea: “La IA no puede tocar el mundo real. Tú sí”.
El sistema funciona como una versión algorítmica de TaskRabbit. A través de una API, un agente selecciona a una persona disponible según ubicación, habilidades y tarifa, envía instrucciones y libera el pago —generalmente en criptomonedas— una vez completada la tarea. Desde la perspectiva del software, contratar a un humano es equivalente a llamar a un servicio en la nube. Aunque la plataforma afirma contar con cientos de miles de personas registradas, medios como Gizmodo señalan que la adopción real es limitada y que pocos usuarios han recibido pagos efectivos.
La idea recuerda a Amazon Mechanical Turk, pero con una diferencia clave: la jerarquía se invierte. Aquí no hay humanos coordinando máquinas, sino algoritmos gestionando personas, que pasan a ser “puntos finales de API”. Las tareas suelen ser puntuales y de baja complejidad, aunque algunas propuestas rozan lo absurdo, como pagar a alguien por sostener un cartel que diga que fue contratado por una IA.
Más allá de la novedad, RentAHuman abre un debate profundo sobre el futuro del trabajo. Para algunos analistas, podría ofrecer ingresos flexibles en un mercado laboral inestable. Para otros, representa una nueva forma de precarización y deshumanización, al reducir a las personas a infraestructura programable. A esto se suman dudas éticas, legales y de seguridad: responsabilidad ante riesgos físicos, verificación de identidades o fallos técnicos en un ecosistema cercano al mundo cripto.
RentAHuman funciona como un espejo incómodo: muestra un posible futuro donde la IA no sustituye al ser humano, sino que lo alquila. La gran incógnita es si se trata de una transformación duradera del trabajo o de una curiosidad tecnológica con aroma distópico.
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