— Gilberto Ortiz 11/02/2026
¿De dónde nace el nombre y qué historia personal hay detrás de esas siglas de tus restaurantes? Bueno, el nombre nació en la oficina, en aquel entonces. Estábamos con el licenciado Carlos Flores platicando y buscando opciones para ponerle nombre al primer food truck. Entonces él dijo: “Oye, pues es muy sencillo: Maricarmen y Mayra”. Mayra es mi hermana, con quien he hecho todos mis proyectos de negocio. Entonces, detrás de esas siglas viene precisamente eso: una historia familiar y el trabajo que hemos construido juntos.
¿Cómo fue el salto de la abogacía al emprendimiento gastronómico?, ¿en qué momento decidiste apostar por un restaurante?Se dio de manera paralela. Durante la pandemia empezamos a trabajar en el despacho; yo venía de otra área, pero por la situación sanitaria decidí incorporarme ahí. Como los domingos ya no tenía guardias, hablé con mi papá y le pedí que me ayudara vendiéndome barbacoa para yo dedicarme a comercializarla. Comencé vendiendo barbacoa los fines de semana; la repartía en mi carro, recuerdo que tenía un Sentra. En ese tiempo me levantaba muy temprano, alrededor de las 5:30 de la mañana, y después regresaba a vender. Al mismo tiempo empecé a apoyar a los chicos del Club Rotario en algunas actividades, y junto con ellos comenzamos formalmente con la venta, lo que más adelante se convertiría en el proyecto que hoy conocemos.
¿Qué ha sido más retador: llevar un caso legal complejo o levantar un restaurante desde cero?Creo que al principio, cuando empecé a litigar, sí fue complejo, pero tuve muy buenos maestros: la licenciada Vanessa, el licenciado Carlos y el licenciado Aldo. Fueron muy cooperativos y siempre me brindaron su apoyo. En cuanto a levantar el restaurante desde cero, la verdad es que no me dio miedo, ya que mis papás siempre han tenido negocios y, con su respaldo, he logrado emprender en un lugar nuevo. Sabemos que es un mercado muy complicado, pero si sigues manteniendo el estándar de calidad —como lo hemos hecho durante estos casi cuatro años— creo que eso es lo que nos ha permitido sacar adelante el restaurante.Ambos retos son complicados, pero al mismo tiempo llevarlos de la mano ha sido de las mejores experiencias que he tenido.
En un mercado tan competitivo como el de los alimentos, ¿qué diferencia a M&M de otros restaurantes? En M&M, yo creo que lo que más nos diferencia es el servicio al cliente y el estándar de calidad con el que empezamos. Nos hemos mantenido en el mercado adaptándonos a lo que va surgiendo e innovando constantemente; siempre estamos buscando ofrecer algo diferente dentro del restaurante. Nos llama mucho la atención cuidar cada detalle en el servicio, tratar de brindar la mejor atención posible y contar siempre con todo nuestro menú disponible. Eso nos ayuda muchísimo y es parte de lo que distingue a M&M. Además, procuramos manejar productos que no se ofrecen en otros restaurantes o que no se trabajan de la misma manera, lo que también marca una diferencia importante frente a la competencia.
Desde tu experiencia, ¿qué tanto influyen los programas sociales y comunitarios en el impulso de pequeños negocios locales? Creo que, desde mi experiencia, los programas sociales influyen muchísimo. La verdad es que en administraciones pasadas tuvimos un apoyo económico dirigido a pequeños emprendedores, el cual nos ayudó a abrir otra área dentro de nuestro restaurante, específicamente un espacio más privado. Este tipo de programas realmente impulsan a quienes estamos iniciando o consolidando un negocio. En lo personal, desde que tengo mi restaurante he podido apoyar a muchas personas a través de distintas actividades que realizamos en el lugar. Siempre tratamos de mantenernos activos, organizando una que otra actividad desde nuestro espacio, y eso nos ayuda mucho, tanto para fortalecer el negocio como para contribuir con la comunidad.
Como mujer profesionista, ¿te has encontrado con barreras en alguno de estos ámbitos y cómo las has enfrentado? Sí, claro que como profesionista me he encontrado con muchas barreras. Las he enfrentado con paciencia, con calma y, sobre todo, sin miedo. Siempre procuro empezar de cero cuando es necesario y buscarle el lado positivo a todo lo que voy haciendo, intentando salir adelante en cada etapa. Creo que para lograrlo es fundamental tener siempre un plan B. Para mí no existe la frase “no se puede” o “no lo hagas”; al contrario, se trata de buscar la manera de superar las barreras y avanzar. Tanto en los negocios como en mi vida profesional, considero muy importante mantenerme actualizada, seguir estudiando y preparándome constantemente. También procuro tener una buena relación con las personas, más allá de cualquier postura o diferencia; lo importante es construir vínculos sanos y siempre estar dispuesta a ayudar al prójimo.
¿Qué consejo le darías a alguien que quiere emprender, pero tiene miedo de hacerlo mientras mantiene otra carrera profesional? Mi consejo sería para quien tiene la inquietud de emprender, pero todavía siente miedo de hacerlo mientras desarrolla una carrera profesional. Siempre les digo, tanto a mujeres como a hombres, que el miedo no debe existir, porque es posible combinar la vida profesional con un emprendimiento. Siempre habrá algo que puedas realizar sin que te quite el tiempo necesario para seguir creciendo en tu carrera. Todo es cuestión de valorar en qué área te puedes desempeñar y cómo puedes llevarlo a cabo. Se trata de buscar algo que realmente te guste y trabajarlo desde el lugar en donde te encuentres. Creo que eso es lo principal: animarse a dar el paso. Yo invito mucho a que lo hagan de esa manera, que busquen emprender sin dejar de lado su carrera profesional, porque actualmente existen muchas formas de iniciar un proyecto. Todos tenemos un talento y es importante desarrollarlo, aprovecharlo y combinarlo con nuestra preparación profesional para crecer en ambos ámbitos.
¿Qué sigue para ti: más restaurantes, crecer en lo jurídico o consolidar este equilibrio entre servicio social y emprendimiento? Seguir aprendiendo y expandirme, llegar a Monclova, a Acuña, a Saltillo y, por qué no, también a la región de los Cinco Manantiales. La meta es continuar creciendo y expandiéndonos. También deseo que mis papás sigan creciendo en sus carnicerías, ya que ellos son mis principales proveedores y una parte fundamental de este proyecto. Asimismo, quiero seguir emprendiendo para generar más empleos, especialmente para mujeres que buscan salir adelante; actualmente, todos los restaurantes están conformados por mujeres trabajadoras y comprometidas. De igual forma, buscamos incorporar e incluir a personas de la comunidad LGBT dentro de nuestros restaurantes, generando espacios de trabajo inclusivos, respetuosos y con oportunidades para todos.
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