— Redacción El Tiempo 08/01/2026
Según un estudio reciente, los adolescentes no necesitan consumir marihuana con mucha frecuencia para que esta tenga efectos negativos en su vida.
Incluso el uso ocasional —una o dos veces al mes— se asocia con un peor desempeño académico y una mayor inestabilidad emocional entre los jóvenes, informaron investigadores en la revista Pediatrics. A mayor frecuencia de consumo, los problemas emocionales y escolares se intensifican.
“Nuestra investigación muestra que cualquier nivel de consumo de cannabis puede poner a los adolescentes en riesgo de rezagarse en la escuela, y quienes lo usan con mayor frecuencia son los que enfrentan mayores peligros”, señaló el doctor Ryan Sultan, profesor asistente de psiquiatría clínica en la Universidad de Columbia y autor principal del estudio.
“Unas cuantas ‘caladas inofensivas’ pueden traducirse en consecuencias académicas reales”, añadió en un comunicado. “Los adolescentes que consumen regularmente suelen tener dificultades para concentrarse, faltan a clases y pueden perder interés en sus metas a futuro”.
De acuerdo con los datos de contexto, aproximadamente uno de cada cinco estudiantes de secundaria consume marihuana, y cerca del 6% de los alumnos de último año la usa a diario, una proporción que ha aumentado en la última década.
Otro aspecto preocupante es que el cannabis actual contiene entre dos y tres veces más THC que en el pasado. El THC es el principal componente responsable de los efectos psicoactivos, y su mayor potencia podría afectar de forma significativa a los cerebros adolescentes, que aún se encuentran en pleno desarrollo.
“El consumo de cannabis, incluso de manera ocasional, durante etapas críticas del crecimiento interfiere con estos procesos y puede alterar el desarrollo normal”, explicó el doctor Tim Becker, psiquiatra infantil y adolescente en Weill Cornell Medicine, en Nueva York.
Para el estudio, los investigadores analizaron encuestas de más de 160 mil estudiantes de octavo, décimo y duodécimo grado realizadas entre 2018 y 2022. Más de una cuarta parte de los encuestados (26%) afirmó haber consumido marihuana alguna vez.
Entre ellos, la mitad dijo no consumirla actualmente; el 18% reportó uso mensual; el 14%, semanal; y el 18%, casi diario.
Los adolescentes que consumían marihuana de forma mensual tenían más del doble de probabilidades de faltar a clases y obtener malas calificaciones en comparación con quienes no la usaban. Además, presentaban el doble de probabilidad de involucrarse en peleas; un 72% más de tendencia a buscar situaciones riesgosas; un 40% más de preferir amistades con conductas de riesgo; un 42% más de dificultades para experimentar alegría o placer; y un 32% más de sentimientos profundos de vacío y desesperanza.
Estos riesgos aumentaban conforme el consumo se volvía más frecuente. Por ejemplo, los usuarios casi diarios tenían casi cuatro veces más probabilidades de sacar malas notas o de faltar a clases y actividades escolares.
Las asociaciones negativas fueron aún más marcadas entre los adolescentes que comenzaron a consumir marihuana a edades más tempranas.
Ante este panorama, los especialistas recomiendan mantener conversaciones abiertas, honestas y sin juicios sobre la marihuana con los adolescentes, desde edades tempranas y de manera constante.
“Es importante que entiendan que ‘natural’ no es sinónimo de ‘seguro’”, subrayó Sultan. También aconsejó a los padres estar atentos a señales de alerta como el descenso en las calificaciones, cambios de humor o pérdida de interés en actividades habituales, y considerar que el consumo de cannabis podría estar influyendo.
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