— Redacción El Tiempo 02/12/2025
Los expertos señalan que las variaciones en la forma en que una persona conduce podrían servir como una señal temprana de deterioro cognitivo.
“Observamos que, gracias a un dispositivo de seguimiento por GPS, podíamos identificar con mayor precisión quién estaba desarrollando problemas cognitivos, más allá de factores tradicionales como la edad, los resultados de pruebas mentales o la presencia de un gen vinculado al Alzheimer”, explicó Ganesh Babulal, autor principal del estudio y miembro de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, Misuri.
Los resultados fueron publicados el 26 de noviembre en la revista Neurology.
Según Babulal, “detectar a conductores mayores que podrían tener mayor riesgo de sufrir accidentes es una prioridad en salud pública, pero encontrar quién realmente no está manejando de forma segura puede ser complejo y requerir mucho tiempo”.
¿Y si observar conductas diarias tan comunes como conducir pudiera facilitar esa detección?
En esta investigación, el equipo reclutó inicialmente a 56 personas con diagnóstico de deterioro cognitivo leve (DCL), una condición que en algunos casos puede preceder al Alzheimer.
También incorporaron a 242 adultos más de edad similar que no tenían signos de deterioro. En conjunto, los participantes tenían una edad promedio de 75 años y todos afirmaron conducir al menos una vez por semana.
A cada uno se le aplicaron pruebas estándar para evaluar sus capacidades cognitivas y aceptaron colocar un dispositivo GPS especial en sus autos para registrar su estilo de conducción.
Al inicio del estudio, las pautas de manejo entre quienes tenían y no tenían DCL eran casi iguales.
Con el paso del tiempo, sin embargo, surgieron diferencias: las personas con deterioro cognitivo leve comenzaron a manejar menos seguido, evitaron conducir de noche y mostraron menos variedad en las rutas y lugares a los que acudían, en comparación con quienes no presentaban deterioro.
Cuando esa información se combinó con datos demográficos, edad, resultados de pruebas cognitivas y la presencia del gen asociado al Alzheimer, la precisión para identificar deterioro cognitivo aumentó hasta un 87%, según el equipo.
“Observar la forma en que una persona conduce en su día a día es una manera discreta y poco invasiva de vigilar su estado cognitivo y su capacidad funcional”, señaló Babulal. “Esto podría permitir detectar a quienes están en riesgo y ofrecer ayuda antes de que ocurra un accidente o un incidente grave, que es cuando usualmente se detectan los problemas. Al mismo tiempo, es fundamental respetar la autonomía, la privacidad y las decisiones informadas de cada persona, garantizando siempre estándares éticos adecuados.”
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