— Daniela Cordova 02/11/2025
Roger y Luis decidieron llevar música al panteón para acompañar con alegría a los dolientes.
Roger, de 15 años, y Luis, de 13, llegaron al panteón Guadalupe con sus guitarras y un propósito muy claro: acompañar con su música a quienes visitan a sus seres queridos. Este es el primer año que participan en esta tradición, y lo hacen no por dinero, sino por solidaridad hacia quienes viven el dolor de una pérdida.
Los jóvenes recorren las tumbas entonando melodías suaves, y cuando la gente les pregunta cuánto cobran, ellos solo responden: “lo que quieran cooperar”.
Música que nace del alma
"Nos gusta ver el ambiente festivo y nos apasiona la música, así que convivir con la gente nos hace sentir bien y más que les guste lo que les cantamos”, compartió Roger, con una sonrisa tímida mientras afinaba su guitarra. A su corta edad, ambos comprenden que su canto puede brindar consuelo. “No buscamos dinero queremos que la gente se sienta bien y acompañada”.

Voces jóvenes con gran corazón
Roger estudia en el COBAC y vive en la colonia Leandro Valle, mientras que Luis cursa la secundaria en la Secundaria 1 de Frontera y es vecino de la colonia Independencia en Monclova. Aunque apenas son adolescentes, deleitaron a muchos con sus voces y talento musical. Entre flores, velas y rezos, su música se convirtió en un abrazo para las familias que recordaban a sus difuntos.
Este día, el panteón no solo se llenó de cantos y guitarras, sino también de esperanza. Porque para Roger y Luis, cantar entre tumbas es una forma de decir que el amor, como la música, nunca muere.
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