— Redacción El Tiempo 24/08/2025
La pechuga de pollo se ha consolidado como un alimento clave dentro de una dieta saludable debido a su elevado contenido de proteínas, bajo nivel de grasa y beneficios tanto para el corazón como para el cerebro, siendo especialmente recomendada para atletas, nutricionistas y personas que buscan mejorar su alimentación sin sacrificar el sabor.
Por cada 100 gramos de pechuga de pollo sin piel se obtienen 32 gramos de proteína y apenas 160 calorías, superando incluso a opciones como el salmón de cultivo, que aporta 22 gramos de proteína y 206 calorías en la misma cantidad.
La proteína de este corte contribuye a la reparación de tejidos, el desarrollo muscular, la producción de enzimas y la síntesis de anticuerpos, procesos esenciales para el rendimiento físico y la recuperación, según especialistas en nutrición como Heidi Silver y Lee Murphy.
Beneficios cardiovasculares y cognitivos
Además de su alto contenido proteico, la pechuga de pollo contiene grasas saludables, principalmente ácido oleico y ácido linoleico, que favorecen la salud del corazón.
Sus vitaminas del complejo B, especialmente B6 y B3, son fundamentales para la producción de neurotransmisores que regulan el ánimo, la concentración y el sueño, fortaleciendo así la función cerebral y emocional.
Comparación con otros cortes
Aunque la pechuga es el corte más magro y versátil, otros cortes como muslos y patas aportan nutrientes adicionales, incluyendo vitamina B12, hierro y zinc, esenciales para el sistema inmunológico y la salud del sistema nervioso.
Incorporar pechuga de pollo en la dieta diaria es una estrategia eficaz para obtener proteína magra de alta calidad, mejorar la salud cardiovascular y cerebral, y facilitar la preparación de las comidas.
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