— Redacción El Tiempo 11/08/2025
El bicarbonato de sodio, muy utilizado tanto en la cocina como en la medicina tradicional, no solo ayuda a aliviar la acidez estomacal tras comidas abundantes, sino que también puede colaborar en la prevención de ciertas enfermedades digestivas y musculares, según expertos.
Este compuesto, que es incoloro e inodoro y se encuentra en polvo o en tabletas, posee propiedades antibacterianas, antifúngicas, antiácidas y antihistamínicas. Debido a estas cualidades, su uso moderado es considerado seguro por fuentes como MedlinePlus, y sus aplicaciones abarcan desde la gastronomía y la limpieza doméstica hasta el cuidado personal y la jardinería.
Entre las afecciones que el bicarbonato puede ayudar a prevenir se encuentra la pirosis o acidez estomacal, que es esa sensación de ardor causada cuando los jugos gástricos suben por el esófago, provocando las conocidas “agruras” y molestias comunes en personas con gastritis. También puede aliviar síntomas de indigestión como eructos, náuseas, inflamación abdominal y sensación de pesadez.
Además, según el blog de salud de Mapfre, el bicarbonato tiene un papel importante en el fortalecimiento muscular, pues contribuye a compensar la hiperacidez y a elevar el pH en sangre y músculos, lo que mejora el rendimiento físico y reduce los calambres durante el ejercicio.
Dosis recomendada y precauciones
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios aconseja para adultos y mayores de 12 años una dosis de 1 a 2 sobres después de las comidas o cuando se presenten molestias gástricas. No se recomienda su uso en niños menores de 12 años; ante problemas estomacales en infantes, es importante consultar al médico.
Antes de empezar a tomar bicarbonato de sodio, se recomienda consultar a un especialista para evitar riesgos. Su consumo debe interrumpirse si aparecen efectos secundarios como dolor de cabeza, malestar estomacal, vómitos, pérdida del apetito, debilidad o aumento en la frecuencia urinaria.
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