— Daniela Cordova 10/05/2025
Miles de visitantes se reúnen para recordar a sus difuntas madres
Desde las 7 de la mañana, el Panteón Guadalupe abrió sus puertas para recibir a cientos de monclovenses que llegaron con flores en mano y el corazón lleno de recuerdos. La tradición de visitar a las madres fallecidas cobra fuerza en esta fecha especial, donde los sentimientos se mezclan con la solemnidad del lugar.
Un Día de las Madres marcado por la nostalgia y el amor
En Monclova, el 10 de mayo no solo se celebra con abrazos y canciones, sino también con silencios cargados de significado frente a las tumbas de quienes dieron la vida. Es un día en que los hijos aprovechan para rendir homenaje a sus madres difuntas, dejando flores, oraciones y lágrimas que hablan de un amor que no termina con la muerte.

Un cementerio vestido de colores cálidos
La afluencia no ha parado desde la mañana. Familias enteras caminan entre los pasillos del cementerio, que hoy se ha transformado en un jardín multicolor. “El panteón se ha llenado de colores cálidos que rodean la belleza de una mujer”, se escucha decir a una visitante, mientras coloca rosas rojas sobre la lápida de su madre.
Horario extendido para dar espacio al recuerdo
Para atender a la gran cantidad de visitantes, las autoridades del panteón han anunciado que este día las puertas cerrarán a las 7 de la tarde. Así, los monclovenses podrán despedirse sin prisa, permitiendo que cada visita sea una oportunidad para reconectar con la memoria y el amor hacia sus madres.
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