La inexplicable ratificación de Garduño en Migración

— Mario Maldonado 31/03/2025

Este lunes se cumplen 105 días de que el Instituto Nacional de Migración (INM) opera con dos titulares: el impresentable Francisco Garduño y Sergio Salomón, designado como nuevo director por la presidenta Claudia Sheinbaum.

La trascendencia de sus funciones, y las necesidades, obligó a implementar un largo periodo de “transición”. Sin embargo, el discurso para mantener en el cargo a Francisco Garduño ha sido sólo un blindaje para superar los procesos penales en los que está involucrado, toda vez que la estructura de esa oficina ha desaparecido del organigrama de la Administración Pública Federal.

Desde el pasado 8 de octubre de 2024, la Presidenta anunció oficialmente que Sergio Salomón Céspedes, el exgobernador de Puebla, asumiría dicha posición, aunque a más de tres meses de ese fin de semana del 14 de diciembre, cuando entregó la administración al morenista Alejandro Armenta, no ha podido tomar las riendas de sus nuevas responsabilidades, simple y sencillamente porque las presiones migratorias de Estados Unidos y la protección del gobierno de López Obrador lo han hecho un mal necesario.

Las fuentes consultadas coinciden en que fue el propio Garduño quien informó en primera instancia a Salomón Céspedes que se mantendría algunos meses más en el cargo “por instrucciones directas del expresidente Andrés Manuel López Obrador”. Sheinbaum le confirmó posteriormente a su colaborador dicha decisión, al argumentar una reestructuración del INM, que en breve será sustituido por otro organismo que llevará por nombre Instituto de Apoyo a la Movilidad Humana.

Al final de cuentas, la decisión no fue tan complicada para la actual mandataria. Si bien el asunto abona a esos rumores de que existe una marcada subordinación a los caprichos de AMLO, la permanencia del amigo del expresidente como comisionado de Migración tenía sus ventajas, principalmente en un escenario en el que el gobierno mexicano tendría que recurrir a la mano dura con los migrantes centroamericanos para cumplir con los caprichos del presidente Donald Trump.

Además de la gran sombra que sigue, y seguirá por siempre, a Francisco Garduño por la muerte de 40 personas en la estación migratoria de Ciudad Juárez, Chihuahua, al funcionario se le conoce por el trato inhumano que durante su gestión se ha dado a los migrantes extranjeros que buscan transitar por territorio mexicano hacia los Estados Unidos. También hay señalamientos de funcionarios del INM involucrados en casos de extorsión.

Por increíble que parezca, todas estas son acciones cuyos resultados son bien vistos por el gobierno republicano de Trump, toda vez que inhiben los flujos migratorios hacia su territorio. Se trata de un trabajo “sucio” que es preferible que sea desempeñado por alguien que ya tiene su hoja de carrera manchada, como Garduño, mientras aprovecha el tiempo y el espacio para solucionar desde el poder los problemas legales relacionados con la tragedia de Chihuahua.

Se espera entonces que Garduño se despida finalmente del Instituto Nacional de Migración pasando la Semana Santa. El funcionario programó su disculpa pública hacia las familias de las víctimas el miércoles 16 de abril y será su último acto como integrante del gabinete. En las plataformas de transparencia del Gobierno Federal Garduño ya no aparece como funcionario, y en el Instituto Nacional de Migración ha salido del organigrama de la Secretaría de Gobernación, que encabeza Rosa Icela Rodríguez.

Por otro lado, Sergio Salomón aparece ya como colaborador de la Oficina de la Presidencia, con un sueldo bruto superior a los 170 mil pesos mensuales. 
El viernes pasado participó junto a la Presidenta en la reunión que sostuvo con la secretaria de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Kristi Noem, por lo que, se confirma, en breve será oficialmente un nuevo integrante del gabinete.

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