— Alberto Solís 26/02/2025
"No tengas miedo, ten una mentalidad abierta"
Mi especialidad es el maquillaje. Aunque soy ingeniero industrial de formación, desde hace años el maquillaje se ha convertido en mi verdadera pasión y en la actividad que he decidido profesionalizar. El maquillaje me ha dado una satisfacción muy grande, no solo en lo personal, sino también en lo profesional, ya que a través de él he podido conectar con muchas personas, expresarme de una forma creativa y, lo más importante, lograr que otras personas se sientan seguras y bellas consigo mismas.
¿Hace cuánto terminaste de ingeniería industrial? Terminé la carrera hace aproximadamente siete años. Durante ese tiempo, trabajé en una empresa llamada MAGNA, en el área de manufactura, en el departamento de ingeniería. Aunque me desempeñé bien en esa área, las circunstancias de la vida me hicieron reconsiderar mis prioridades. Decidí seguir otro camino, aunque la idea inicial era regresar después de un tiempo, pero finalmente no sucedió. La decisión de cambiar mi rumbo fue definitiva cuando me convertí en mamá.
¿Y cómo llegaste al maquillaje? El maquillaje ha sido una pasión que nació desde mi adolescencia. Recuerdo que a los 16 o 17 años, empecé a peinar a mi mamá y a mi hermana para eventos. De manera muy informal, me gustaba ayudar a mi familia con esos pequeños detalles. Luego, comencé a ver tutoriales en YouTube y, sin tener formación formal al principio, empecé a practicar. Mi mamá y mi hermana fueron mis primeras "modelos", y a medida que me fue gustando más, empecé a perfeccionar mis técnicas. Después, tomé la decisión de capacitarme más formalmente, tomando cursos con maquillistas reconocidas a nivel local, y luego, comencé a tomar clases con maquillistas a nivel nacional. Eso me permitió abrirme nuevas puertas y seguir creciendo.
¿Hace cuánto comenzaste a tomar cursos de maquillaje? Mi primer curso formal fue en 2019, con Pepe Gutiérrez es un maquillista internacional, quien es uno de los maquillistas más conocidos y respetados en la región. A partir de ese momento, me comprometí a seguirme actualizando. Tomo cursos todos los años, porque el maquillaje es una industria que evoluciona constantemente. Es importante mantenerse al día con las nuevas tendencias, productos y técnicas. Eso me ha permitido ofrecer un servicio de calidad y adaptado a las necesidades de mis clientas.
¿Cómo te ha ido con este trabajo? La verdad, me ha ido muy bien. Al principio, las cosas no fueron fáciles, pero con el tiempo logré posicionarme. He sido parte de una nueva generación de maquillistas que comenzó a destacarse en la región. Puedo decir que fui una de las primeras en esta nueva ola de maquillistas en la zona, y eso me permitió ganarme la confianza de muchas clientas. En este momento, tengo una base sólida de clientes que me sigue de manera constante, y eso es algo que valoro mucho. El trabajo ha crecido tanto que ahora hago maquillajes no solo en la región, sino también en ciudades como Monterrey, Saltillo, y tengo la oportunidad de viajar a lugares como Cancún para bodas. ¡Es increíble!
¿Cómo manejas tu vida familiar con tu trabajo? La clave es el apoyo familiar. Mis hijos me entienden, y aunque a veces mi hija se siente un poco más desapegada por la cantidad de trabajo que tengo, entiende que todo lo que hago es para darles lo mejor. Mi hija tiene 12 años y ya está en una etapa en la que se da cuenta del esfuerzo que conlleva ser mamá y trabajar. Mi hijo, de 6 años, es más apegado a mí, y a veces me cuesta un poco más dejarlo, pero siempre trato de organizarme de manera que pueda estar con ellos cuando me necesitan. Afortunadamente, tengo el apoyo de mi mamá, mi hermana y la familia en general, lo cual me da mucha tranquilidad.
¿Tienes algún pasatiempo favorito? El gimnasio. Para mí, es más que una actividad física; es una forma de liberar tensiones. No soy la más musculosa, pero sí voy entre 4 y 5 días a la semana. Mi objetivo no es bajar de peso, ya que soy delgada, sino más bien tonificar mi cuerpo y aumentar masa muscular. Además de ser una forma de mantenerme en forma físicamente, el gimnasio me ayuda mucho emocionalmente. Me da un espacio para desconectar del estrés y mantenerme centrada.
¿Tienes algún proyecto futuro? Mi mayor proyecto futuro es abrir mi propio local de maquillaje, un espacio donde pueda ofrecer una experiencia completa a mis clientas. Quiero expandir los servicios, agregar tratamientos como aplicación de pestañas, lifting de pestañas, y masajes. También estoy buscando especializarme en más técnicas de belleza, como el diseño de cejas, que es algo que me gusta mucho. Además, tengo planes de seguir aprendiendo y evolucionando en mi campo. Es importante estar siempre innovando y ofreciendo lo mejor.
¿Tienes ayudantes en tu negocio? Sí, tengo una persona que me ayuda principalmente con los peinados y con la organización en el estudio. Ella es quien me apoya para mantener todo en orden, desde la limpieza de brochas hasta la organización de los productos. Pero, en general, soy yo quien se encarga de todo lo relacionado con el maquillaje y los demás servicios. Aunque me gustaría poder delegar más cosas en el futuro, por ahora, manejo todo lo que implica la parte creativa del trabajo.
¿Qué lecciones te ha dejado todo este proceso? Lo más importante es no tener miedo a romper con los esquemas. Vengo de un pueblo pequeño, donde las expectativas y las tradiciones son muy fuertes. Romper con esas expectativas ha sido un reto, pero también una oportunidad para crecer. La frase que más me identifica es "No tengas miedo, ten una mentalidad abierta". A veces, las personas no entienden lo que haces, y no están dispuestas a aceptar nuevos enfoques. Pero cuando tienes una mentalidad abierta, puedes ir mucho más allá de lo que otros esperan de ti, y eso te permite evolucionar. Romper con los paradigmas y seguir tu propio camino es lo que realmente te llevará al éxito.
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