¿Por qué no es recomendable beber agua helada durante el ejercicio físico intenso?

El refrescante acto de hidratarse con agua helada después de una sesión de ejercicio puede parecer una decisión lógica, pero recientes estudios y trágicos eventos han revelado que podría tener consecuencias fatales. Expertos en salud y deporte han advertido sobre los peligros asociados con esta práctica, sugiriendo que podría llevar a un paro cardiorrespiratorio en algunos casos.

Según el doctor Tomás Borda, la ingesta de agua helada después de hacer ejercicio puede causar una contracción súbita de los vasos sanguíneos. Este fenómeno es especialmente peligroso para aquellos con predisposición a problemas cardiovasculares, ya que puede desencadenar un infarto. Beber agua fría en estas circunstancias puede provocar una hidrocución, o "corte digestivo".

La hidrocución es un tipo de shock que puede alterar el ritmo cardíaco y disminuir los latidos del corazón, lo que potencialmente puede llevar a un paro cardíaco. Esta respuesta anómala del cuerpo es un recordatorio de la importancia de regular la temperatura de los líquidos que consumimos después de ejercitarnos.

Recomendaciones para una recuperación segura

Para evitar estos riesgos, es esencial seguir ciertas recomendaciones después de realizar ejercicio. En primer lugar, se aconseja beber agua a temperatura ambiente para reponer los líquidos perdidos durante el entrenamiento. Además, realizar estiramientos suaves y ejercicios de enfriamiento puede ayudar a reducir la tensión muscular y prevenir la rigidez.

Evitar las duchas o baños de agua fría inmediatamente después de ejercitarse también es crucial. El choque térmico que esto puede provocar tiene efectos negativos en el sistema cardiovascular, similar a lo que ocurre al beber agua helada.

La nutrición post-ejercicio también juega un papel fundamental. Consumir una comida equilibrada que incluya proteínas magras, carbohidratos y grasas saludables ayudará a recargar energía y reparar los músculos. Asimismo, descansar y dormir lo suficiente es vital para permitir que el cuerpo se recupere y regenere.

La importancia de escuchar a tu cuerpo
Prestar atención a las señales de tu cuerpo es crucial. Cualquier dolor o malestar debe ser tomado en serio y, si es necesario, buscar orientación médica. Evitar el consumo excesivo de alcohol y sustancias estimulantes también es aconsejable, ya que pueden interferir con la recuperación y el proceso de sueño.

Algunos expertos sugieren que bañarse después de hacer ejercicio puede ser beneficioso, ya que ayuda a enfriar el cuerpo y eliminar el sudor, previniendo la obstrucción de los poros y reduciendo el riesgo de irritación de la piel. Una ducha después del entrenamiento también puede ser relajante y ayudar a relajar los músculos tensos. Sin embargo, es importante evitar las duchas frías inmediatamente después de una actividad intensa debido al riesgo de choque térmico.

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