Personas que viven con el VIH: tamiz del cáncer

En personas que viven con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) el cáncer es la principal causa de mortalidad hoy en día. Una nueva revisión española ha recopilado los avances más recientes en el cribado del cáncer y su rendimiento en personas que viven con el VIH. 

El objetivo fue evaluar los beneficios, daños y coste-efectividad asociados, para también abordar las necesidades no cubiertas y las posibles estrategias para un cribado adaptado a la población con VIH.

Desde la llegada del tratamiento antirretroviral combinado, la esperanza de vida de las personas que viven con VIH ha aumentado drásticamente, sin embargo esta sigue siendo menor que la de la población general, siendo el cáncer el principal responsable. Ciertos tipos de neoplasias tienen una mayor incidencia y mortalidad en esta población (como el cáncer de pulmón y el carcinoma hepatocelular), por lo que el cribado que se realiza en la población general puede ser subóptimo en personas que viven con VIH. Además, el diagnóstico suele hacerse a edades más tempranas y/o en estadios más avanzados. Sin embargo, los datos disponibles sobre el cribado del cáncer en esta población son escasos.

Cribado del cáncer de pulmón

La incidencia de cáncer de pulmón es mayor en personas que viven con VIH, aparece a edades más tempranas y la mortalidad es hasta cuatro veces mayor, en comparación con la población general, tal y como muestran los resultados de un reciente metanálisis.

Hasta la fecha, solo la tomografía computarizada de dosis baja ha demostrado reducir la mortalidad por cáncer de pulmón en la población general. En 2013 en Estados Unidos el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos (USPSTF) recomendó la realización anual de esta prueba para personas con alto riesgo de cáncer de pulmón, con criterios actualizados en 2021. En Europa, sin embargo, pocos países la recomiendan. Desde 2021 las guías de la Sociedad Clínica Europea del Sida (EACS) respaldan el cribado con tomografía computarizada de dosis baja cuando haya programas de cribado locales disponibles.

Cribado del carcinoma hepatocelular

La infección por VIH confiere un mayor riesgo de desarrollar esta neoplasia y presenta una menor supervivencia que la población general. Además, la esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica tiene una mayor prevalencia en esta población. 

Las guías de las sociedades profesionales recomiendan el cribado del carcinoma hepatocelular en individuos de alto riesgo, con consenso para la cirrosis de cualquier etiología y mayor variabilidad para otros grupos de riesgo. La modalidad de cribado de elección es la ecografía semestral. No existe acuerdo respecto a la adición de alfa fetoproteína. Las recomendaciones de cribado en personas que viven con el VIH coinciden con las de la población general.

Cribado de otros tipos de cáncer

Cáncer anal

A diferencia de otros tipos de cáncer, la mayor parte de la información sobre el cribado del cáncer anal procede de la población con VIH. Por el momento no existe una recomendación internacional para el screening de esta neoplasia. Sin embargo, algunas guías de manejo del VIH recomiendan el cribado con tacto rectal anal, con o sin citología anal más anoscopia de alta resolución si es anormal. 

Cáncer de cuello de útero

Las mujeres que viven con VIH tienen un riesgo seis veces mayor de desarrollar este tipo de neoplasia que la población general, debido probablemente a tasas más elevadas de infección persistente por virus del papiloma humano (VPH). El cribado se basa en la realización de citologías, detección del VPH y combinación de ambas. Diversas sociedades recomiendan el cribado tanto en población general como en personas que viven con el VIH, aunque en estas últimas el cribado debería ser más frecuente.

El cribado debe ser anual durante los 3 primeros años (tras la primera relación secual), y una vez cada 3 años a partir de entonces. Después de los 30 años, la citología o la prueba conjunta deben realizarse cada 3 años durante toda la vida de la mujer. 

Cáncer colorrectal

La incidencia y mortalidad de esta neoplasia es similar en personas que viven con el VIH y en población general. Las recomendaciones de cribado varían, e incluyen la realización de una prueba inmunoquímica fecal anual y/o colonoscopia en pacientes de 50 a 75 años. 

Cáncer de mama

En personas que viven con el VIH el cáncer de mama se diagnostica en edades más tempranas y en estadios más avanzados. Las recomendaciones de cribado son similares a las de la población general. La mayoría de las sociedades recomiendan una mamografía cada dos años para mujeres de entre 50 y 74 años, ampliado a mujeres mayores de 40 años en función de las características individuales de cada paciente.

Tanto la menor edad como el estadio más avanzado en el momento del diagnóstico apoyarían un inicio más temprano del cribado, un cribado más frecuente o un cribado adaptado con procedimientos más sensibles como la ecografía o la resonancia magnética.

Cáncer de próstata

La medición del antígeno prostático específico (PSA) es el procedimiento estándar para su cribado. No existe consenso actualmente sobre su cribado, ni adaptaciones para personas que viven con el VIH. 

Se requiere más investigación

Los autores de la revisión señalan que “existe una necesidad urgente de ampliar la investigación en el rendimiento del cribado del cáncer en población que vive con VIH evaluando si las medidas personalizadas en función del riesgo individual podrían dar lugar a una mayor eficacia y mejorar los resultados en los pacientes”. Además señalan la necesidad de incluir las estrategias para el diagnóstico precoz del cáncer en la atención médica del VIH para mejorar la detección de los cánceres susceptibles de cribado con mayor exceso de incidencia y mortalidad. 

 

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