Pueblo chico... deja de ir al cine por la inseguridad

De acuerdo con los datos procesados, en las entidades menos pobladas, la correlación entre el índice delictivo y las personas que deciden no salir aumenta.

Tampico, Tamaulipas. 2010. La inseguridad en la entidad arrojaba cuerpos de personas colgadas en puentes citadinos y la gente no salía de sus hogares. El cine y todo el medio del entretenimiento fue golpeado por ello.

Roberto Henry, director general de Cinebox, empresa exhibidora con presencia en cinco entidades, tuvo que ejecutar una contraofensiva, tratando de minimizar el impacto ocasionado por la violencia: eliminó las funciones nocturnas y dispuso de un servicio particular de taxis para transportar a sus empleados.

“La gente estaba asustada y no salía”, recuerda el empresario. “Había que hacer cosas que atrajeran a la gente y que generaran fluido al cine, aunque no necesariamente fueran a ver una película. Fue un momento terrible”.

Hoy, de acuerdo con una filtración de datos abiertos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Pública del INEGI sobre 2022 (ENVIPE), realizada, Tamaulipas se ubica en el sitio 17 de entidades con más asistencia a salas, con 74%.

La entidad norteña presenta una incidencia delictiva de 18.2%, dato que la coloca dentro de las tres entidades con menores cifras al respecto, sólo superada por Veracruz y Chiapas.

“Claro que impacta la violencia, lo viví en carne propia —subraya Henry—, ahora que dicen que Tamaulipas es segura, ahí están los números de asistencia”.

De acuerdo con los datos procesados, en las entidades menos pobladas, la correlación entre el índice delictivo y las personas que deciden no salir aumenta. Esto es, la delicuencia suele impactar más a los estados más pequeños.

Tabasco, tierra natal de Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México, tiene una incidencia delictiva que supera la media nacional (28.7) al registrar 30.8%, y es la quinta entidad con mayor porcentaje de gente que, temerosa, ha dejado de entretenerse fuera de casa, con 36.5%.

En nueve entidades, entre ellas Yucatán, Baja California sur, Nayarit y Yucatán, menos de dos personas, de cada 10, dejaron de asistir al cine para evitar un hecho delictivo con su persona.

Sinaloa, que popularmente se relaciona con violencia, calla bocas a detractores, pues sólo 13% de mayores de 18 años dejó de ir a las salas por la delincuencia.

De las entidades con mayor economía y población (Ciudad de México, Estado de México, Jalisco y Nuevo León), la capital mexicana es la que presenta mayor incidencia delictiva (46%), pero también la que registra menos cambio de costumbre de diversión, pues tiene una asistencia de 80.60%.

Las cifras delictivas en la capital podrían ser las menos fiables, toda vez que el índice mide las faltas cometidas por cada 100 mil habitantes en una urbe que recibe 15 millones de personas diariamente de manera flotante.

En Nuevo León, tres de cada 10 personas dejaron ir los espacios de entretenimiento por miedo a un asalto, mientras que Jalisco es, de las cuatro entidades, la de menor incidencia delictiva con 28.9% y ocupa el lugar 10 de gente que dejó de ir al cine o teatro.

El caso más atípico es Zacatecas que, según datos del INEGI, es una entidad que presenta una incidencia delictiva de 20.7%, ocho puntos porcentuales abajo del promedio nacional. Aun así, es el estado con mayor porcentaje de gente que no fue al cine o teatro por temor a ser víctima de un delito, con 59.15%. Es decir, seis de cada 10 personas dejaron de divertirse de esa manera.

Este estado vivió un periodo de bloqueos, quema de autos, desplazamiento de pueblos y ataques armados en 2022. Ahí se perpetraron mil 428 homicidios dolosos, según cifras de la Fiscalía General del Estado (FGE)

Mauricio Ballesteros, gerente de marketing y programación de empresas independientes de exhibición en el interior de la República, como Cinestar y Citicinemas, indica que el tema de la inseguridad los ha tratado bien en cuanto a no tener incidentes.

Eso sí, hay plazas como Sonora (con incidencia delictiva de 28.6%) donde algunos cines han optado por poner medidas precautorias, como tener sus últimas funciones a las 20:30 horas, dependiendo la duración de las películas, a fin de que el público no salga tarde.

“Tratamos de mediar para llegar a un punto que nos reditúe en cuanto a seguridad y asistencia. El país atraviesa quizá por una etapa complicada, y no me gustaría entrar en temas políticos, pero por fortuna a nosotros nos ha tratado bien este tema”, subraya.

En términos nacionales, se extrae del INEGI, que el porcentaje de gente que ha dejado de asistir al cine o al teatro por miedo a ser víctima de delincuencia es 24.2%, similar al observado en 2016 durante el mandato de Enrique Peña Nieto.

Durante su sexenio, el promedio anual en este rubro fue de 26.6%, siendo el año más díficiil 2018, cuando llegó a 27.8%.

Miguel Rivera, de la cadena Cinépolis, subraya que es difícil medir qué tanto impacta la violencia en la inasistencia.

¿La violencia preocupa? No sólo afecta a los cines, señala Henry de Cinebox.

Pero en cuanto al área que conoce, dice estar a prueba de todo. “Pasamos una pandemia, meses cerrados y aguantamos”, dice.

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