Mayor riesgo de diabetes de tipo 2 en personas con cronotipo vespertino

Las personas con cronotipo vespertino o nocturno (noctámbulos) tienen más riesgo de presentar diabetes de tipo 2 y son más propensos a fumar más, hacer menos ejercicio y tener malos hábitos de sueño en comparación con sus homólogos con cronotipo matutino, según un estudio en Annals of Internal Medicine.[1]

El estudio se centró en el cronotipo autoevaluado de los participantes, es decir, la preferencia circadiana del individuo o su preferencia natural por dormir y despertarse más temprano o más tarde.

Analizando los comportamientos relacionados con el estilo de vida y los hábitos de sueño autoinformados de más de 60.000 enfermeras de mediana edad, los investigadores del Brigham and Women's Hospital y de la Harvard Medical School descubrieron que las que tenían preferencia por despertarse más tarde tenían un riesgo 72% mayor de padecer diabetes y tenían 54% más de probabilidades de tener comportamientos de estilo de vida poco saludables, en comparación con las participantes que tendían a despertarse más temprano.

Después del ajuste respecto a seis factores del estilo de vida (dieta, consumo de alcohol, índice de masa corporal [IMC], actividad física, hábito de fumar y duración del sueño), la asociación entre el riesgo de diabetes y el cronotipo vespertino se debilitó y arrojó 19% más de riesgo de padecer diabetes de tipo 2.

En un análisis de subgrupos, esta asociación fue mayor en las mujeres que no habían cubierto turnos nocturnos en los 2 años anteriores o que habían trabajado en turnos nocturnos durante menos de 10 años en su carrera. En el caso de las enfermeras que habían trabajado turnos nocturnos recientemente, el estudio no mostró ninguna asociación entre el cronotipo vespertino y el riesgo de diabetes.

Las participantes, extraídas del Nurses' Health Study II, tenían entre 45 y 62 años, no tenían antecedentes de cáncer, enfermedades cardiovasculares o diabetes. Los investigadores le dieron seguimiento al grupo desde 2009 hasta 2017.

¿Existe un desajuste entre el ritmo circadiano natural y el horario laboral?

Los autores, dirigidos por Sina Kianersi, DVM, Ph. D., de la Harvard Medical School, en Boston, señalaron que sus resultados pueden estar relacionados con un desajuste entre el ritmo circadiano de una persona y su entorno físico y social, por ejemplo, si alguien trabaja en un horario opuesto a su preferencia circadiana.

En un estudio de 2015, las enfermeras que habían trabajado en turnos diurnos durante más de 10 años, pero tenían un cronotipo vespertino, presentaban el mayor riesgo de diabetes en comparación con los cronotipos matutinos (51% más de probabilidades de padecer diabetes de tipo 2).[2]

En un estudio de 2022, un cronotipo vespertino se asoció a un riesgo 30% mayor de padecer diabetes de tipo 2.[3] Los autores conjeturaron que el desajuste circadiano podría ser la causa, por ejemplo, tener un cronotipo vespertino pero trabajar a primera hora de la mañana, lo que puede alterar el metabolismo glucémico y lipídico.

Estudios anteriores han revelado que los hábitos de sueño más cortos o irregulares están asociados a un mayor riesgo de diabetes de tipo 2.[4,5] Otros estudios también han mostrado que las personas con un cronotipo vespertino tienen más probabilidades que las madrugadoras de tener hábitos alimentarios poco saludables, realizar menos actividad física, fumar y beber.[6,7,8,9]

 

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