Se les ordena a empleados de call center seguir trabajando junto a su compañera fallecida.

Lamentablemente la teleoperadora de Konecta falleció repentinamente en la ciudad de Madrid, y lo impactante del caso es que los jefes ordenaron a los empleados seguir con su jornada en vez de desalojar el edificio.

Según El Mundo, la mujer de 56 años identificada como Inmaculada se desplomó en su silla de trabajo, y aunque buscaron ayuda no pudieron reanimarla, por lo que cubrieron su cuerpo hasta que fuera retirado.

“Se le dio la opción de a los empleados de teletrabajar. Subirse a otra planta. Irse a su casa o quedarse en su puesto. No se le dijo a nadie: ‘te quedas en la silla ateniendo llamadas‘. No se obligó a nadie. Se cumplieron todos los protocolos de emergencias“ aseguró la empresa.

Sin embargo la versión de los trabajadores es distinta, comentan que los jefes les ordenaron seguir atendiendo llamadas ya que eran un servicio esencial, por lo que no pudieron abandonar su puesto de trabajo a pesar de la delicada situación.

Tres horas más tarde del suceso, fue que los empleados pudieron abandonar el edificio. Los sindicatos presentaron una queja por la situación a la que se expusieron los empleados y el posible daño psicológico que esto les podría causar.

 

 

 

 

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