3 razones por las que no debes decirle a tu hijo “obedece”

Al tener hijos pequeños en casa, es común que los padres digan frases como “pórtate bien” y “obedece”, creyendo que darles órdenes es la mejor forma de educarlos, sin embargo, expertos señalan que esto es un error y a continuación te decimos por qué.

Los adultos esperan que los niños sepan “portarse bien”, es decir, obedecer lo que se les pide, estar tranquilos y no hacernos quedar mal frente a otras personas.

Pero los niños difícilmente entienden el significado de lo que es portarse bien y de hecho, cuando les decimos esas frases solo fomentamos la confusión y otros problemas en su desarrollo

Los niños tienen un comportamiento normal en esta etapa, lo que incluye correr, jugar, gritar y a veces no querer saludar a los desconocidos, por lo que cuando les pedimos que dejen de hacerlo, los obligamos a reprimirse. 

Esto, lejos de ayudarnos a conectar con sus necesidades y emociones, impone nuestros deseos ante los suyos, restándoles autonomía, alerta el portal especializado Bebés y más.

¿Por qué no decir a los niños "obedece"? 

Dar órdenes a los niños es algo confuso para los pequeños y contrario a lo que se cree, no sirve para educar, pues lo más importante es conocer sus necesidades, ofrecerles pautas claras y respetuosas y enseñarles de forma positiva a interiorizar las normas sociales.

En general, existen al menos 3 razones por las que decir la frase “obedece” a los niños no es buena idea: 

  • No los haces responsables de sus actos

Los niños deben aprender a responsabilizarse de sus actos, más allá de solo obedecer y que hagan lo que nosotros queremos.

Para ello, es fundamental poner límites justos y respetuosos en los que los niños se involucren, así tendrán un sentido de pertenencia que les permitirá interiorizar mejor los límites y poder comprometerse a cumplirlos. 

Hay que darles autonomía a los niños en su aprendizaje y si fallan, lejos de castigarlos, hay que ayudarlos a encontrar la forma de seguir aprendiendo y hacerse responsables de sus actos.  

  • Le quitas su capacidad de decisión 

Otras de las razones por las que no deberías decir simplemente “obedece” es porque lo obligas a hacerte caso, anulando su capacidad de decidir.

Claro, no estamos diciendo que los niños deben hacer siempre lo que quieren, pues en algunos momentos deben obedecer sin ninguna condición, especialmente cuando su seguridad y la de otros está en juego.

Pero en otros casos, es posible poner límites que debemos enseñarles a cumplir, explicando siempre los motivos por los que debe hacerlo y lo que pasa cuando decide pasarlo por alto. Con esto, fomentamos la independencia de los niños, lo que da como resultado adultos más seguros y asertivos. 

El autoritarismo y la sumisión dan como resultado personas inseguras e incapaces de tomar decisiones por sí mismos.

Al respecto, el portal especializado La mente es maravillosa, señala que la obediencia basada en gritos, amenazas y hasta golpes no educa, solo hiere física y emocionalmente a los niños.

  • Limitas el desarrollo de habilidades importantes 

Hay que educar a los niños, pero con el objetivo de que crezcan libres, con confianza en sí mismos y construyendo un criterio propio, de manera que sean capaces de cuestionar lo que no les gusta y que tomen las mejores decisiones para su vida. 

Recuerda que tus hijos no siempre harán lo que tú quieres ni serán de la forma en que esperas, así que confía en ellos y, ante todo, acompáñalos respetando sus decisiones y fomentando el aprendizaje, para que no tengan que depender de ti todo el tiempo.

Consejos para poner límites a los hijos de forma respetuosa 

  • Empieza pidiendo que hagan tareas que son fáciles y agradables para ellos
  • Asegúrate de darles instrucciones sencillas y claras 
  • Expresa los limites en un tono normal y a su nivel, nunca gritando 
  • Evita darles muchas indicaciones, se pueden abrumar fácilmente
  • No repitas las instrucciones más de dos veces, a la tercera debe existir una consecuencia y el niño debe saberlo
  • Las consecuencias cuando el niño no respeta los límites pueden ser privarlo de algo que le gusta, no gritos, regaños ni mucho menos golpes 
  • No castigues constantemente, cuando lo haces llega un punto en que se hacen inmunes 
  • Evita que otros familiares se entrometan en la educación de tus hijos 
  • Escucha al niño, la desobediencia constante puede tener otra razón de fondo 
  • Mantén siempre la paciencia y da un buen ejemplo

Los niños no son perfectos ni obedecen siempre, es normal que decidan no seguir las reglas algunas veces, pero no pierdas el control, ten presente el objetivo de convertirlos en personas autónomas y seguras.

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