Piden invidentes mejorar las calles de Monclova

[quote]Hasta mil pesos es el precio de un bastón que les resulta difícil adquirir[/quote]

INFONOR/EL TIEMPO

De tres a cinco meses es el tiempo de vida de un bastón para invidentes "independientes", aquellos que tienen que caminar a diario por las calles para ganarse la vida, es decir, que le dan un uso rudo, por lo que adquirirlo les resulta difícil porque tienen un costo de hasta de mil pesos cada uno.

Bajo esas circunstancias, un grupo de 12 invidentes de Monclova recibió bastones que les regaló el sacerdote Jesús Eduardo Neri con motivo de la próxima celebración de la Navidad.

Juanita María González Martínez, coordinadora de un grupo de invidentes de la Ciudad, explicó que para las personas que tienen discapacidad visual y salen a trabajar todos los días por las calles, un bastón es algo similar a los zapatos de "los niños lumbre" que se los acaban en un corto tiempo.

"A los ciegos independientes, un bastón nos dura de tres a cinco meses porque salimos a las calles, caminamos por banquetas feas, por calles malas y nos subimos a los camiones", expresó quien también es maestra de la Escuela de Invidentes de Monclova y que solo tiene una visibilidad del 25 por ciento en uno de sus ojos.

Comentó que los bastones les ayudan mucho a evitar accidentes cuando caminan por las calles, sin embargo, las malas condiciones en que se encuentran muchas de las calles de la ciudad provocan que en ocasiones se tropiecen y caigan.

"El otro día me tropecé con un bache (ubicado en la calle Venustiano Carranza de la Zona Centro de Monclova) y me caí, pasaron dos camiones del transporte por atrás de mi, creí que me iban a atropellar, pero dos señores me levantaron, no había ningún solo tránsito", relató Juanita.

Por eso expuso la necesidad de que el Ayuntamiento mejore las condiciones de las calles de la ciudad, ya que las personas invidentes se arriesgan todos los días a sufrir accidentes por los baches.

La entrevistada es la coordinadora de actividades de un grupo de 26 invidentes de Monclova que promueven la inclusión de este sector de la sociedad, ante lo que trabajan en ese tema con el apoyo del sacerdote José Eduardo Neri y el departamento de Seguridad Pública Municipal.

Aunque el grupo todavía no se ha formalizado como una asociación civil, tiene intención de hacerlo, pero por lo pronto ya cuentan con un local en la calle Aldama número 363 de la Zona Centro, donde reciben todo tipo de apoyos, como son cobertores o ropa, ya que sus integrantes se dedican a vender golosinas en las calles, tocar música en las cantinas y trabajan hasta como cerillos en tiendas departamentales, por los que sus ingresos económicos son pocos.

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