ANÁLISIS A TIEMPO: ¿TRIUNFO O FRACASO?


Es cierto que la consulta popular es un mecanismo de participación ciudadana como parte de un derecho constitucional diseñado para votar en temas de trascendencia nacional, pero de forma voluntaria como sucedió el pasado domingo primero de agosto.
Para la mayoría de los mexicanos fue un rotundo fracaso al ver que solo un 8 por ciento del padrón electoral salió voluntariamente a participar en la dichosa consulta, ni siquiera la mayoría de los conservadores que se ven beneficiados con los apoyos federales y mucho menos los que forman parte del grupo llamado los “Amlover’s” favorecieron al Presidente de la República.
La apatía fue mucho mayor a aquellas elecciones “frías” como las de diputados locales.
Sin embargo, llama mucho la atención la respuesta del mandatario nacional Andrés Manuel López Obrador al decir que la baja participación de esta consulta no es un fracaso. Entonces ¿Cómo debemos llamarla?
Su alternativa fue llamarla democracia.
Honestamente no se le ve la democracia por ningún lado, pero la propaganda está en todo su esplendor, su objetivo de ir contra los expresidentes continúa.
Algo definitivamente falló para que los propios morenistas no se hayan animado a acudir hasta las mesas de estas encuestas.
Habla nuestro Presidente que las encuestas ciudadanas son justamente una democracia y no una dictadura, es decir, que no se da el derecho de elegir, pero se pone sobre una encuesta solo caprichos de un presidente que sigue empeñado en enjuiciar a sus antecesores, desde Carlos Salinas de Gortari, hasta Enrique Peña Nieto.
Otra de las críticas fuerte que se dieron en la pregunta tan confusa para el pueblo mexicano, pero poco importó para López Obrador que independientemente de eso aseguró que el 97 por ciento optó por el sí.
Es curioso escuchar al Presidente decir que “el pueblo manda”, pero debería aclarar ¿En que puede mandar el pueblo?
Cuando se pone sobre la mesa decisiones de un pueblo, tendrían que ser ponencias y necesidades que demanda el mismo pueblo, ideas que vienen desde el propio ciudadano y no caprichos de un mandatario que a toda costa quiere ver enjuiciados a actores políticos del pasado.
Mientras más avanza la 4T se crean más dudas, justo como pensar que la primera encuesta nacional fue un fracaso relacionando directamente la poca participación, pero si podría decir que lo único que funcionó es la dependencia que se encargó de llevarla a cabo como el INE.
Lo innegable a pesar de las palabras de López Obrador, es que cada vez más genera menos entusiasmo en aquellos que confiaron en su efecto para que dirigiera un país.
mescalera@eltiempomonclova.mx

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