ESPECIAL: Taxistas, daño colateral de la pandemia de COVID-19 en Monclova

Siete meses han pasado desde que dio inicio la pandemia, golpeando severamente diversos sectores y dejando la economía por los suelos.

Con la restricción de horario, la vida nocturna de la ciudad se acabó, además del poco trabajo en la comunidad. El ejemplo de esta crisis se tiene en los taxistas, a quienes se les presenta un complicado panorama, y lo malo es que en la medida que pasa el tiempo su situación empeora. 

Cada día, los taxistas, desde temprana hora salen con la esperanza de encontrar la clientela, la espera es en su respectiva base.

Duran hasta media hora en espera de que “caiga un cliente” como ellos lo llaman y cuando eso sucede, de nuevo, en un punto diferente, a tratar de “ligar” un nuevo “viaje” y así, se repite la rutina a lo largo del día, todos los días durante las doce horas que componen su jornada laboral.

“La clientela se mantiene, es cuestión de días, hay días entre semana que te alivianas, pero los fines de semana son los fuertes, hay más clientes y pues juntas para la renta y gasolina, si bien te va”, dice un trabajador del volante que accede a hablar, pero pide resguardar su identidad “para que no haya broncas con el patrón”. 

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